Miguel Ángel Gómez Ruiz
Contrapunto
Vino alguien de Morena a casa para afiliar a personas adultas mayores y por ahí, el apasionado joven demostró su inocencia y a la vez, un propósito maligno al condicionar algunas cosas a fin de asegurar votos para el próximo proceso electoral.
Desde luego, el muchacho no tenía idea de que tengo en los medios de comunicación 32 años y que sé más que él sobre su propio partido.
En la plática en la que se sintió seducido por las bondades que –según ofrece este gobierno- le pregunté si se sentía satisfecho con la vasta obra que ha realizado el presidente y comencé:
Le dije que me parecía sorprendente que las remesas hubiesen aumentado tanto con el presidente en el poder y no pudo contenerse al asegurar que aunque no había mucha injerencia del presidente en ese sentido eso había servido para que la gente votara por él y por su partido. Vaya.
También se mostró gustoso que la gasolina, cuyo litro se vende entre 23 y 27 pesos en distintas zonas del país se siga comprando pese a que el mismo presidente ofreció que en su gobierno no costaría arriba de 10 pesos. Y el tipo se extendió al reconocer que la refinería “Dos Bocas” no resolverá el tema de la gasolina, pero que eso era muy bueno para el presidente y para los próximos candidatos.
Sobre las pensiones, las cuales las esperaban mi madre y mi abuela (en realidad, ya fallecidas) reconoció que les ha dado buen resultado pues la gente ya tiene dinero, merecido o no, para gastar en lo que quiera y eso también les representa votos. Más aún, se llevó datos –obvio, falsos- sobre las futuras pensionadas lo cual representará que ese dinero se entregue –quién sabe a quién- pero, bueno, eso les tiene contentos.
Y así, el sujeto comprobó por sí mismo que obras magnas no hay, si acaso tres bodrios como son el Tren maya, la refinería “Dos Bocas” y el aeropuerto “Felipe Ángeles” que al día de hoy sigue sin tener pasajeros, cero vuelos y ni siquiera, Tianguis de ropa de mezclilla.
De ahí en fuera, lo que más ha habido –y es cierto- es compra de conciencias y a un precio módico. Todo por los votos, así de simple.
En serio, más no hay. Si usted ha viajado por alguna de las carreteras del país habrá encontrado lo siguiente: Son peligrosas, pues muchos, sí, muchos grupos delictivos se encuentran bien entretenidos robando cuanto pueden.
Encima, las carreteras están en su peor estado. Muchas no son reparadas, vaya, olvide el reencarpetado, ni siquiera tapan los baches y eso las vuelve más peligrosas.
Tampoco hay muchos soldados y policías. Vaya, si los que hay son corridos de los pueblos por la propia gente para proteger a los narcos, eso demuestra que estamos bien jodidos. En serio.
Hoy leí que un policía fue asesinado a pedradas, no sé si por el pueblo o por maleantes. En muchos lados es lo mismo, el caso es que van, en este gobierno, casi dos mil policías muertos, con bajos sueldos y sin seguro de vida y sus familias, muy mal.
La obra pública casi es nula. No hay mucha chamba para albañiles pues en las obras magnas del gobierno trabajan soldados y algunos contratistas morenos que contratan a puros de Morena y eso también es cierto. Si no lo cree, pregunte a empresarios que son los que batallan día a día para tratar de ganar alguna obra. En el caso de Veracruz, la obra pública se les entrega a afiliados a Morena y lo crea o no, casi ninguno es de Veracruz.
En el peor de los casos, han sido los gobernadores (as) lo peorcito de Morena. Casos graves como el de Cuitláhuac García, Veracruz; Cuautémoc Blanco, Morelos; Evelyn Salgado, Guerrero; Alfonso Durazo, Sonora; Alfredo Ramírez Bedoya, Michoacán e Indira Vizcaíno Silva, Colima. No son todos, pero estos bien podrían ser considerados los peores y vaya que para estar encima de Layda Sansores o Américo Villarreal se requiere ser muy malo, o pésimo.
Es ahí en esos estados, mayormente, donde se detecta más pobreza, abandono, asaltos, ejecuciones, extorsiones, feminicidios, secuestros y una nula participación de la autoridad, pues no sólo hay malos gobernadores y gobernadores, sino malos funcionarios, pésimos policías y peores ministerios públicos, imagine todo eso en combinación.
No y la insistencia es la misma. Hubo malos gobiernos, regulares gobiernos y actualmente tenemos uno pésimo, sin resultados y sin creatividad, sin imaginación y sin sensibilidad, entre tantas cosas.
PD No demoraba el gobernador Cuitláhuac García en dar a conocer cifras maquilladas sobre seguridad cuando aparecieron tres personas desolladas y que eran de Nogales, entre ellos una jovencita de 14 años.
Hoy hubo ejecutados en Córdoba y en Martínez de la Torre y quiérase o no, mañana habrá muertos en otras zonas y así ha ocurrido en estos casi cinco años. Muertos y más muertos. Ya no cabe el discurso de que todos eran malos. Sí, tenemos a un mal gobernador que parece ignorar lo que pasa en su estado y su osadía es tan grande, que su ignorancia se acrecienta más y más. Lástima.



