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Mara Iliana Cruz Pastrana

Y arrancan las campañas, el estado de Veracruz entra en un proceso electoral crucial que definirá el rumbo político de la entidad para los próximos años. Con una diversidad de candidaturas y propuestas, la ciudadanía veracruzana tendrá la oportunidad de elegir a sus representantes con base en planes de acción y visiones, pero también con promesas que muchas veces no se cumplen o se cubren en la medianía.

Veracruz es una entidad que enfrenta desafíos importantes en materia económica, de servicios públicos básicos como el agua, la salud, las vías carreteras intermunicipal y por supuesto en el tema de la seguridad, prioritario en todo Veracruz. Las y los candidatos tendrán que presentar soluciones concretas y viables para abordar esta problemática y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos; no solo llegar a eventos con un discurso ya bastante conocido, donde las promesas de campaña siempre son las mismas.

La seguridad es uno de los temas más sensibles, Veracruz es un estado que ha sufrido históricamente altos índices de violencia y delincuencia, lo que ha afectado la calidad de vida de sus habitantes. Las campañas inician con el asesinato de un candidato que deja al descubierto una cloaca y aun falta casi un mes, no se sabe cuantos muertos dejará esta elección, esperemos que ni uno más. Además, la economía local requiere impulso y diversificación para generar empleos y mejorar las condiciones de vida de la población y no solo de unos cuantos.

Durante las campañas electorales, las y los candidatos competirán con propuestas que abarcan desde el ámbito social hasta el económico y el de seguridad. Algunos de los temas clave deben ser la atención a grupos vulnerables, la creación de empleos, la mejora de la infraestructura y la implementación de políticas públicas que promuevan el desarrollo sostenible; pero no solo enlistar los problemas, esos los conocemos todos los veracruzanos, presentar verdaderos planes de acción con rutas claras que promuevan el desarrollo sostenible de nuestra entidad. Los debates electorales serán fundamentarles para que la ciudadanía pueda evaluar visiones y propuestas.

La participación ciudadana es y debe seguir siendo crucial, no es un tema que van descubriendo los candidatos y las candidatas, es algo que funciona y los ha llevado a espacios de gobierno y representación en los Congresos. Los veracruzanos y las veracruzanas tenemos la oportunidad de informarnos, de reflexionar y decidir en las urnas quienes serán los próximos gobernantes en los municipios.

Los medios de comunicación jugarán un papel fundamental en este proceso electoral, serán los encargados de difundir la información y las propuestas de las candidatas y los candidatos. Es importante que los medios de comunicación mantengan una actitud imparcial y objetiva, y que brinden espacio a todas y todos para que puedan exponer sus propuestas.

La expectativa es alta y la ciudadanía esperan que los candidatos que resulten electos cumplan sus promesas y trabajen en verdadero beneficio de la comunidad. Las y los candidatos enfrentan el reto de conectar con los votantes y presentar propuestas que realmente atiendan las necesidades de la población. La credibilidad y capacidad de cumplir con las promesas son los factores determinantes en la decisión del electorado. Tendrán que demostrar su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas, aspectos cada vez más valorados por la ciudadanía.

El proceso electoral en Veracruz incluye la elección de 212 presidencias municipales, 212 sindicaturas y 630 regidurías.

El inicio de las campañas en Veracruz marca el comienzo del proceso electoral que definirá el futuro político y social del Estado, con retos importantes y oportunidades para candidatas y candidatos; la ciudadanía tendrá la responsabilidad de elegir a quienes consideren más capaces de liderar y gobernar con eficacia, la expectativa es que este proceso electoral sea un ejercicio verdadero de democracia participativa que fortalezca las instituciones y promueva el bienestar de todos, pero que deje ya de ser solo un discurso de campaña.