Jorge Viveros Pasquel

Ahora se sabe que “Los Chapitos”, negociaron durante 4 años con autoridades de Estados Unidos, específicamente con el FBI (y no con la DEA), la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada, figura histórica del Cártel de Sinaloa, a cambio de protección y de ciertos beneficios judiciales. Si tal negociación ocurrió (o está ocurriendo), lo importante no es solo lo que implica para las cúpulas del narco, sino sobre todo el precio que paga el ciudadano común.

Para el mexicano de a pie, específicamente el sinaloense, este tipo de pactos no representan una victoria del Estado de Derecho pues cuando un grupo criminal, a cambio de favores o pactos, decide a quién entregar y a quién proteger sin que medie un proceso legal nacional, el erróneo mensaje es: la ley se aplica desde los intereses geopolíticos de Estados Unidos.

¿Y qué recibe el ciudadano común? Nada. Ni paz, ni seguridad, ni justicia. Muy al contrario, cuando un liderazgo criminal es eliminado o sustituido, suele producirse una guerra interna, ajustes de cuentas y una descomposición de los controles criminales locales. En términos sencillos, más balaceras, más desapariciones, más desplazados, más jóvenes o extranjeros reclutados por el narco y el costo humano es directo y brutal.

Sinaloa había vivido una especie de pax narca (tan frágil como perversa), pero la entrega del Mayo, una figura que representaba cierta estabilidad interna en el cártel,  detonó una ola de violencia como no se había visto antes en ese Estado.

La población de Culiacán, Mazatlán, Guamúchil o Badiraguato, por mencionar algunas ciudades afectadas, conoce bien las consecuencias de los reacomodos. Escuelas cerradas, caminos bloqueados, desapariciones arbitrarias y una constante zozobra. Lejos de liberar a Sinaloa, un pacto como el que se tejió, podría sumir al estado en una larga guerra entre facciones, Chapitos contra los antiguos leales al Mayo, o incluso con actores externos como el Cártel de Jalisco Nueva Generación, siempre listo para aprovechar cualquier vacío, y eso; ¿en que beneficia al sinaloense de a pie?

El gobierno de Estados Unidos tiene claro su interés, sin importar si al hacerlo empoderan a unos y aniquilan a otros. Para ellos, la “seguridad hemisférica” se traduce en eliminar a quienes dañan su mercado interno, y en este caso, el costo de esas decisiones las está pagando el sinaloense común con miedo y con sangre. No hay pacto que valga si no restituye la dignidad del ciudadano y el control del Estado sobre su propio territorio. Sabiendo bien todo lo anterior; ¿Les importó a los hijos del Chapo que Sinaloa y sus ciudadanos se vieran afectados por sus negociaciones con USA?, creo honestamente que no y de eso no habla ninguna letra de Peso Pluma o algún otro cantante de narcocorridos.