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Carlos Miguel Acosta Bravo*
Impronta
La solicitud de 200 CEOs de empresas estadounidenses (directivos de las principales corporaciones) quienes pidieron al gobierno de Donald Trump eliminar los aranceles de la Sección 232 impuestos a productos mexicanos y canadienses, tiene alcances e influencia importantes que podrían generar beneficios significativos en caso de concretarse.

Estos CEOs representan grandes corporativos que generan uno de cada cuatro empleos y casi una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) de esa nación, con fuertes intereses comerciales en la región de América del Norte. Su solicitud busca frenar los impactos negativos que los aranceles han tenido en el intercambio comercial trilateral, fundamental para sus cadenas de suministro y operaciones.
La influencia de este sector empresarial es notable, dado que su respaldo puede presionar políticamente en Washington a favor de la apertura y estabilidad comercial entre Estados Unidos, México y Canadá, buscando preservar el marco del T-MEC y evitar una escalada en disputas comerciales. Esta posición es por demás relevante, pues es contraria a las determinaciones del gobierno de Trump por la supuesta no cooperación en materia de migración y fentanilo.
Cabe precisar que desde la entrada en vigor del T-MEC, el comercio de bienes y servicios ha crecido 37 % y ha impulsado el crecimiento industrial. En cambio, ahora, desde la puesta en marcha de los aranceles en el gobierno de Trump en 2025, se ha producido una disminución agregada del 7.5 % en el comercio bilateral, con efectos adversos mayores a los exportadores estadounidenses: una disminución de 8.9 % en las exportaciones y de 6.1 % en las importaciones.
Los beneficios de una posible reducción de costos y precios disminuirían los costos adicionales en la cadena productiva para empresas de las tres naciones, lo que podría traducirse en precios más competitivos para consumidores y empresas, así como en menores costos para manufactura e insumos.
Su probable eliminación representaría la reactivación comercial y económica. La eliminación de barreras tarifarias facilitaría el comercio bilateral y trilateral, reactivando sectores clave como el automotriz, electrónico y agrícola, fortaleciendo el flujo de exportaciones e importaciones entre los tres países.
Puede traducirse también en la mejora de la confianza y certeza jurídica: al reducir tensiones comerciales y riesgos de nuevas medidas proteccionistas, la medida podría incrementar la confianza de inversionistas y empresarios, estimulando inversiones y proyectos de expansión.
Se traduciría en el fortalecimiento del T-MEC; la medida apoyaría su vigencia y robustez al garantizar que los beneficios comerciales no se vean afectados por aranceles inesperados o medidas restrictivas, facilitando la renegociación de aspectos pendientes para 2026.
De eliminarse los aranceles, se espera un efecto positivo en la competitividad de las empresas y en el mercado laboral, evitando pérdidas de empleos vinculados a la industria exportadora. Además, se reduciría la incertidumbre y volatilidad comercial que han afectado la inversión y la planeación empresarial.
La presión de estos importantes CEOs también señala que las empresas buscan una mayor estabilidad para sostener las cadenas productivas integradas y promover un comercio fluido entre los tres países.
En conclusión, la solicitud de estos 200 CEOs representa un llamado estratégico para preservar la integración económica de América del Norte, ofreciendo beneficios sustantivos en reducción de costos, dinamización comercial y fortalecimiento del tratado comercial T-MEC, lo cual puede significar una oportunidad para mejorar la cooperación y el crecimiento económico en la región, aunque es contraria a la política comercial puesta en marcha por el gobierno de Donald Trump.
Los sectores mexicanos que se recuperarían más si se levantan los aranceles impuestos por Estados Unidos son principalmente aquellos que han sido más afectados por estas tarifas y que representan una parte significativa del comercio bilateral: el sector automotriz, incluyendo la exportación de vehículos, partes y autopartes, clave para la economía mexicana y que representa una gran parte de las exportaciones hacia EE.UU.; la manufactura electrónica y de equipos de cómputo, que incluye semiconductores, electrodomésticos, equipos médicos y dispositivos electrónicos; el sector agroalimentario, con productos como aguacate, maíz, tomate y otros alimentos agrícolas y ganaderos; y el sector del acero y aluminio, gravado con un 25 %.
La eliminación de aranceles reduciría costos, aumentaría la fluidez comercial y fortalecería la integración productiva entre México y EE.UU., traduciéndose en recuperación económica y generación de empleo en estas industrias fundamentales. Falta ver cuál será la última palabra del voluntarioso e impredecible presidente estadounidense.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
*Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, de la cual formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en Comunicación, así como de la Universidad Anáhuac, campus norte de CDMX.



