“CON EL MUNDO EMPRESARIAL HEMOS TOPADO”

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Felipe de Jesús Fernández Basilio
Desde a Janela

Del Quijote deriva la expresión popular “con la Iglesia hemos topado”, misma que se aplica para cuando un poder superior se convierte en un obstáculo para lograr un objetivo.

Y en cuestiones políticas ese poder superior en muchos casos es ocupado y ejercido por los empresarios, sin importar el tamaño de sus empresas, ya que de nada sirve que alguna persona o partido concentre en sí mismo la totalidad del poder público si no puede hacer crecer la actividad económica y mucho menos si ésta se derrumba.

Está más que comprobado que la riqueza se genera a partir del capital que se invierte para crear empresas, la cuales a su vez son fuentes de trabajo y también de impuestos; es decir, la abundancia de empresas genera prosperidad a sus trabajadores y al Estado mientras que su escasez provoca pobreza y estancamiento económico.

Por ello, una regla fundamental de la política es generar las condiciones óptimas para que la economía privada se desarrolle plenamente y si no se cumple con ella, la consecuencia es el fracaso real de quien detenta la autoridad sin importar su grado de poder o su orientación ideológica.

Por ejemplo, el mismo Trump topó con pared cuando después de resultar victorioso con la detención y traslado de Maduro a los E.U. y decir que a partir de ese momento Venezuela iba a ganar mucho dinero gracias a las inversiones norteamericanas, los empresarios petroleros que se reunieron con él en la Casa Blanca dijeron que no iban a invertir ni un dólar en extraer petróleo de Venezuela por resultar muy caro y con poca o nula certeza jurídica brindada debido a los chavistas que, de momento sumisos, permanecen el poder.

Así es, el presidente de los Estados Unidos quedó mal por el hecho no poder garantizar la certeza jurídica necesaria para atraer inversiones en la muy deteriorada industria petrolera venezolana y ni todo el poder político que ha acumulado ni mucho menos el éxito militar logró que los empresarios petroleros de su propio país invirtieran en Venezuela.

Lo mismo sucede en México, en donde la transformación que no fue y ni tampoco será ha acumulado prácticamente la totalidad del poder público sin poder motivar a los empresarios mexicanos a invertir más capital en el país.

Y esto se debe a que tamaña concentración de poder genera vicios como la corrupción, la arbitrariedad, la impunidad y otros más que generan condiciones adversas para la inversión.

¿Quién se anima a invertir si ya no existe un poder judicial profesional que sea capaz de brindar certeza jurídica o si no sabe si el día de mañana se incrementen los impuestos de una manera abusiva y no haya manera de ganarle un pleito por ese motivo al gobierno?

La realidad es dura y en este caso el dinero está mejor debajo del colchón o trabajando en otro país que ofrezca mejores condiciones para el éxito de la empresa y así el gobierno diga palabras bonitas como el llamado “Plan México”, las inversiones simplemente no se van a producir porque no existen las condiciones para que sean exitosas.

El gobierno tiene mucho poder y puede hacer con él muchas cosas, pero lo que sí no puede hacer es obligar a la gente a invertir su dinero en empresas que generen trabajo e impuestos, ya que las inversiones son decisiones individuales que se producen después de sopesar su viabilidad.

Y esta última solo se produce si existen las condiciones de seguridad en todos los ámbitos para que puedan ser exitosas y eso es algo que el gobierno no solo puede, sino que debe de generar.

Los países con gobiernos exitosos por regla general tienen empresas y empresarios exitosos y, en consecuencia, una población próspera; en cambio, los países cuyos gobiernos destruyen la inversión sólo pueden administrar la miseria y ahí es en donde radica el fracaso histórico y universal del marxismo leninismo.

Por ello es que no importa el grado de poder que alguien logre amasar en un determinado Estado si no logra convencer a los emprendedores para generar riqueza y por ello bien se puede parafrasear a la sabiduría popular y decirle al poderoso: “con el mundo empresarial hemos topado”.

felfebas@gmail.com

X: @FelipeFBasilio