Carlos Miguel Acosta Bravo*
Impronta
El primer ministro canadiense Mark Carney está usando a Canadá para diversificar su inserción comercial (incluido un nuevo acuerdo con China), pero Donald Trump no ha reaccionado con una ruptura, sino con una aceptación pragmática, y la imposición de aranceles del 100% para todos los productos que Canadá exporta a Estados Unidos y, en paralelo, mantiene la revisión del TMEC 2026 como eje del orden económico norteamericano. En este contexto, el riesgo para México no es tanto una disputa abierta Carney–Trump, sino que Estados Unidos utilice la revisión del TMEC como palanca para disciplinar a ambos socios (incluido México) en temas de China, energía y reglas de origen, en un entorno de mayor incertidumbre geopolítica.
Lo qué está haciendo Mark Carney y por qué molesta a Trump desde marzo de 2025 el 24º primer ministro de Canadá, con un gobierno liberal minoritario que ha puesto en el centro la resiliencia económica y la diversificación de socios comerciales ha sorprendido a la comunidad internacional, pues muestra un abierto desafío al magnate estadounidense.
En enero de 2026 cerró un acuerdo con China para reducir aranceles a algunos vehículos eléctricos y otros productos, a cambio de levantar restricciones a importaciones canadienses (como canola), lo que generó críticas internas y la percepción de “acercamiento” a Pekín.
Trump, pese a su discurso tradicionalmente duro contra China, reaccionó diciendo que el acuerdo de Carney “está bien, es lo que debe hacer” y que tiene sentido que Canadá cierre acuerdos si son benéficos para su economía. La tensión, más que por el contenido del acuerdo, está en la señal: Canadá muestra que puede hacer movimientos propios con China, mientras Washington quiere que sus socios alineen su política comercial con su estrategia de contención a Pekín.
La revisión del TMEC 2026 y la posición de México incluye en el artículo 34 una “cláusula de revisión” en 2026: ahí se decide si el tratado sigue 16 años más, entra en revisiones anuales o se encamina a una eventual expiración.
México ya inició consultas internas con el sector privado y con Canadá para llegar a la revisión con una posición de “ajustes puntuales” y no una renegociación completa; la Secretaría de Economía ha dicho que quiere preservar el tratado y mejorar temas específicos (automotriz, energía, agro, laborales).
De acuerdo con el calendario que ha hecho público el secretaro de economía Marcelo Ebrard, las consultas internas concluyen hacia finales de 2025; en el primer semestre de 2026 se desarrollan las negociaciones técnicas trilaterales y hacia julio de 2026 se espera cerrar la revisión. Para México, el riesgo central es que Estados Unidos intente usar esta ventana para endurecer reglas (p. ej. contenido regional, cadenas críticas, energía) bajo el argumento de seguridad nacional y de reducir la exposición a China.
Cómo puede incidir la disputa Carney–Trump en México. La presión adicional sobre vínculos con China podría hacer que Washington percibe que Carney está “abriendo la puerta” a China en sectores sensibles (autos eléctricos, materias primas), puede usar la revisión del TMEC para imponer cláusulas que limiten la participación de insumos o capital chino en cadenas norteamericanas, algo que impactaría también a México.
México, que ya recibe inversión vinculada a China en manufacturas y nearshoring, podría verse presionado a poner techos o filtros más estrictos para que la Inversión Extranjera Directa no ponga en riesgo preferencias arancelarias del TMEC.
El alineamiento estratégio entre EEUA- México frente a Canadá, podría intentar explotar cualquier fricción con Ottawa para buscar un alineamiento más estrecho con México en ciertos temas (por ejemplo, exigir a ambos criterios similares sobre proveedores “no confiables” o sobre contenido Chino en autos, baterías, tecnología).
Si México decide acercarse también a China en algunos nichos (infraestructura, tecnología), puede ser percibido como “reproduciendo el movimiento de Carney” y quedar en el mismo paquete de presiones estadounidenses.
Los escenarios de negociación para México son los siguientes: benigno: Carney mantiene su diversificación con China pero continúa con EUA y México para que los acuerdos no choquen con reglas del TMEC; la revisión se salda con ajustes técnicos y una extensión del tratado por 16 años.
En un escenario de tensión Trump usa el acercamiento de Canadá a China como argumento para condicionar la extensión; si no hay acuerdo, el TMEC entra en ciclo de revisiones anuales, generando incertidumbre de largo plazo para inversiones en México (automotriz, manufactura, agro).
En suma, el factor decisivo para México no será tanto la figura personal de Carney, sino cómo EUA use la revisión del TMEC y el tema China para redefinir las reglas del juego de la integración norteamericana en 2026; ahí México debe llegar con una estrategia clara, respaldada por su sector privado, para preservar certidumbre y al mismo tiempo no cerrar la puerta a la diversificación que exige el nuevo contexto global.
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*Maestro en comunicación por la Universidad Iberoamericana, de la cual formó parte del cuerpo académico de la Licenciatura en comunicación, así como de la Universidad Anáhuac, campús norte de CDMX.



