Agustín Torres Delgado

Pa’ Vivir a Gusto

En el centro de una situación por demás compleja para nuestros connacionales en Estados Unidos, destacó la noticia de la toma de protesta como alcaldesa de Nueva Orleans de la veracruzana, nacida en Xalapa, Helena Moreno, periodista, activista, primera mujer latina en llegar al cargo y segunda en la historia de esa ciudad.

Hija de padre mexicano y madre estadounidense, impulsora de los derechos de las mujeres y de la atención a los adultos mayores, trabajó también por la salud, la seguridad pública y reformas a la justicia penal; además realizó un trabajo significativo en la lucha contra la violencia doméstica al denunciar la inacción de las autoridades en la atención y el retraso de los servicios médicos.

Helena Moreno emigró con su familia a Houston, Texas, a los ocho años de edad, obtuvo la licenciatura en Comunicación de Masas por la Universidad Metodista del Sur (SMU), fue reportera de investigación para la filial local de NBC; en 2008, decidió iniciar en la política; fue legisladora estatal en 2010; del 2017 al 2025 fue Concejala de Nueva Orleans para posteriormente resultar electa como Alcaldesa en octubre de 2025 con el 55 por ciento de los votos, lo que le permitió evitar la segunda vuelta, asumió el cargo como alcaldesa el 12 de enero de 2026.

Como mexicano y veracruzano me siento profundamente orgulloso de su logro histórico. Su llegada a la alcaldía es simbólica en estos momentos, sobre todo cuando la representación latina en la política de Estados Unidos es muy necesaria.

En su discurso inaugural, en su toma de protesta, Helena Moreno señaló: “Tenemos más en común de lo que nos divide… En Nueva Orleans abrazamos nuestra diversidad”, y también ha manifestado que buscará proteger a “su gente”. Esto llena de esperanza a las personas migrantes que viven en su estado porque casi en paralelo., ocurría el anuncio de la llegada de la Patrulla Fronteriza a la entidad.

Millones de familias mexicoamericanas llevan generaciones en Estados Unidos, construyendo sus ciudades, levantando sus cosechas, educando niñas y niños que ya no distinguen entre “aquí” y “allá”, porque para ellos ambos lugares viven en su sangre. Aun así, siguen siendo tratadas como extranjeras de forma perpetua. Les piden que se integren, pero al mismo tiempo les niegan la plena pertenencia; les piden que aporten pero que no opinen; que trabajen, pero en silencio. Su identidad es motivo de sospecha no de lo que realmente es: diversidad y riqueza cultural.

Ante este escenario es esperanzador tener una voz con la fuerza, el liderazgo y el compromiso de Helena Moreno. Su triunfo es relevante, porque es una prueba de cómo los latinos conquistan espacios públicos en un país lleno de adversidades y ataques contra nuestra comunidad, como ocurre hoy en el país vecino.                                

El tema migratorio supera las fronteras de los Estados. Se requiere de un amplio consenso y cooperación entre las naciones con un enfoque que incluya políticas de respeto a los derechos humanos de todas las personas.

Cruzar una frontera no es un acto indefinido, no es una estadística: es una decisión que millones de familias tomaron con el estómago apretado y los hijos de la mano. Son familias completas buscando encontrar un destino diferente. La política migratoria actual de Estados Unidos, deshumaniza a las personas; olvida que detrás de cada apellido hay historias de esfuerzo y amor.

Es alentador también que miles de personas en el país vecino salgan a manifestar su desacuerdo ante la persecución, porque una sociedad que normaliza el trato indigno a las personas migrantes hiere algo más que sus derechos: lastima su propia idea de justicia.

Reconocer su dignidad no es un gesto caritativo, es reconocer la realidad histórica. Las fronteras pueden cambiar, las leyes reescribirse, pero compartir la humanidad, la de quienes buscan un hogar y la de quienes ya lo habitan, debe ser un punto de partida, no un obstáculo.

Agustín Torres Delgado

Secretario General de Acuerdos

Movimiento Ciudadano