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NdelaR
En medio del caos que ha generado el programa de reemplacamiento vehicular 2026 —marcado por trámites lentos, filas interminables y quejas por requisitos desproporcionados— la Secretaría de Finanzas y Planeación (SEFIPLAN) anunció con bombo y platillo la reubicación de las emblemáticas oficinas de Hacienda Xalapa Norte y Xalapa Sur a los centros comerciales Urban Center y Plaza del Juguete, con el eslogan oficial de que será para “proporcionar la atención que mereces”.
La medida, promovida como un acto de modernización y acercamiento de servicios, ha generado rechazo en redes sociales y entre contribuyentes, quienes consideran que no resuelve los problemas de fondo del programa de canje de placas, que se ha visto obstaculizado por requisitos documentales abusivos como la exigencia de endosos notariales.
Usuarios en plataformas como Facebook consignan que, aun con el cambio de ubicación, siguen las largas filas y la insuficiente capacidad de atención en las oficinas de Hacienda, situación que no se ha mitigado pese a la expansión de módulos y nuevas sedes.
PROMESA DE ATENCIÓN VS REALIDAD DEL CONTRIBUYENTE
La dependencia estatal argumenta que la apertura de nuevas sedes y la reubicación responde a la necesidad de reducir tiempos de espera y atender mejor al público, como parte del Programa de Ordenamiento Vehicular que entró en vigor el 1 de enero de 2026 y que obliga a todos los propietarios a actualizar sus placas y acreditar la propiedad de sus vehículos.
Sin embargo, para muchos veracruzanos este movimiento no pasa de ser un maquillaje administrativo frente a un problema estructural: cifras de portales informativos independientes señalan que la atención sigue saturada y que la exigencia de trámites como el endoso notariado —que, además de ser jurídicamente cuestionable, representa un costo adicional de miles de pesos para los ciudadanos— sigue siendo uno de los puntos más criticados del proceso.
REUBICACIÓN SIN ATACAR EL FONDO DEL PROBLEMA
La reubicación a centros comerciales puede verse en la superficie como una estrategia de comodidad, pero no cambia la raíz del conflicto: el endoso notariado, que ha encarecido el trámite y ha colocado un negocio indirecto en manos de fedatarios, sigue vigente en la operativa de SEFIPLAN y continúa siendo un factor de frustración para quienes acuden a las oficinas de Hacienda a realizar su canje de placas.
Este requisito se ha multiplicado justo cuando la Secretaría de Gobierno retiró una notaría en Xalapa por presuntas irregularidades relacionadas con despojos y vínculos con un “cartel inmobiliario”, y prohibió el registro de contratos privados —lo que abre una contradicción política evidente entre el discurso antisoborno y la práctica administrativa que refuerza el uso de notarías como intermediarias obligatorias.
DUDAS Y CRÍTICAS DESDE EL LENGUAJE POLÍTICO
La estrategia de SEFIPLAN podría tener más impacto mediático que resultados reales.
La narración oficial de que la atención será “más humana, eficiente y digna” choca con la percepción ciudadana de que el cambio de ubicación a centros comerciales busca más un efecto publicitario que una solución operativa real.
Desde redes sociales, usuarios han señalado que los centros comerciales no resuelven los tiempos de espera ni la saturación, y que sigue habiendo desinformación, requisitos contradictorios y un costo económico que las autoridades no han clarificado de manera transparente.
Contribuyente entre la espada y la pared
La reubicación de oficinas y la apertura de módulos adicionales no compensan la confusión y el gasto que enfrentan quienes intentan cumplir con el reemplacamiento.
A pesar de que SEFIPLAN ha promovido facilidades, como la realización de trámites digitales y descuentos en ciertos periodos del año, la experiencia en el terreno ha sido caótica para muchos ciudadanos que aún reportan largas filas y formas de atención poco claras.
Mientras tanto, en redes sociales se multiplican los comentarios de frustración frente a la gestión del trámite, con usuarios que señalan que trasladar oficinas no equilibra la falta de información ni elimina el costo adicional que enfrentan quienes deben cumplir con requisitos como el endoso ante notario.
Más que un cambio de ubicación, lo que Veracruz necesita es una política pública integral que resuelva la saturación administrativa, elimine barreras económicas injustificadas, y simplifique los trámites sin imponer costos adicionales a los contribuyentes.
La reubicación de las oficinas de Hacienda a centros comerciales puede sonar moderno, pero no atiende la raíz de las quejas: la exigencia de requisitos desproporcionados, la falta de claridad operativa, y la percepción de que el programa de canje de placas no está diseñado para facilitar al ciudadano, sino para maquillar la gestión pública bajo un discurso de “atención mejorada” sin resultados concretos.





