Uriel Flores Aguayo
A cierta edad, en la madurez, se sabe más, o más o menos , se tiene la experiencia y de muchas maneras se ha aprendido de la vida. Ya sabemos que lo barato sale caro y se aplica a todos los ámbitos sociales, no de comercio exclusivamente. Se puede hablar de personas y cosas baratas en el sentido de su calidad. Es lo mismo que hablar de lo fácil, eso que no se valora. Lo que no cuesta esfuerzo es fácil y , lógicamente, de poco aprecio. Aspirar a tener en lugar de ser y hacerlo sin mérito es poco aconsejable. La vida fácil tiene algo de fantasía y de hueco. No se logra prosperidad, amistades y amores por la vía fácil; lo fácil es de escasa valoración y dura un suspiro. Igualmente aplica para personas y cosas. A estas alturas es obvio decir que la vida, la de verdad, es esfuerzo y mérito. Algo de estafa tienen las afirmaciones que degradan lo “ meritocratico”. Entramos al terreno de un imposible igualitarismo, siempre de discurso y condenado al fracaso como ya nos lo mostró la historia. Somos distintos en la sociedad por la capacidad y acciones que pongamos en juego. Esa condición es el motor del progreso de las sociedades. Con la educación como soporte y movilidad social se evoluciona a niveles aceptables de convivencia humana. No se sabe mucho ni es posible ser mejores por decreto. Lo podemos ser a partir de nuestras individualidades y con trabajo. No hay atajos que no sean falsos, los caminos deben ser concretos y claros, con rutas comunes. Sacar la varita mágica para brincar etapas es asunto de charlatanes. Todo es gradual, nada o muy poco se funda de una vez. Se avanza poco a poco.
Los intentos de lo fácil son similares a lo barato. La vida no es así. Quieres saber, estudia; quieres tener, trabaja; quieres querer, se leal; quieres ser mejor, se integro; quieres seguridad, respeta; quieres respeto, se tolerante; quieres paz, no seas violento. Existe también todo lo contrario, es cuestión de códigos legales, sociales e individuales; y cuestión de condición y calidad humanas para que se manifieste o no lo negativo. No somos ángeles, por tanto requerimos gobierno y moral, límites. Podemos elegir no ser ni buscar lo barato si eso significa mala calidad personal y material. Igualmente no irnos por lo fácil, ni por dinero o poder o cosas o gente. Lo fácil es desechable. En esas opciones está de por medio nuestra calidad de vida. Si los adultos somos capaces de aportar experiencias positivas a la juventud le estamos aligerando la carga de errores y abriendo caminos más sanos y constructivos.
Recadito: útiles los foros xalapeños para elaborar el plan de desarrollo municipal.



