Durante la discusión legislativa sobre la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales, la diputada Montserrat Ortega del Partido Acción Nacional (PAN) advirtió que la reforma, tal como está planteada, no representa una solución real para mejorar la calidad de vida de las y los trabajadores.

Desde tribuna, la legisladora subrayó que reducir las horas en la ley no garantiza automáticamente mejores condiciones laborales si en la práctica se mantienen esquemas que prolongan la carga de trabajo. “Se habla de 40 horas, pero no se está resolviendo el problema de fondo. Si la vida del trabajador no cambia, la reforma se queda en el papel”, señaló.

Menos horas en la ley, pero sin cambios reales en la práctica

La diputada enfatizó que la propuesta mantiene un modelo de seis días laborales con un solo día de descanso, lo que —dijo— contradice el espíritu de bienestar que se pretende comunicar. A su juicio, esto abre la puerta a que continúen jornadas extendidas, horas extra constantes y un desgaste laboral similar al actual.

“Reducir las horas sin garantizar descanso real es una simulación legislativa. No basta con cambiar el número en la ley si el trabajador sigue sin tiempo para su familia, su salud y su vida personal”, afirmó.

En este sentido, sostuvo que Acción Nacional ha planteado un esquema distinto: cinco días de trabajo y dos días de descanso efectivos, como una medida que sí impactaría directamente en el bienestar de las familias mexicanas y con apoyos para que las empresas puedan sostener el empleo. “El descanso no es un privilegio, es un derecho. Dos días de descanso sí representan un cambio real en la vida cotidiana; uno solo mantiene el mismo modelo de desgaste”, puntualizó.

Rechazo a la desconexión digital laboral

Otro de los puntos centrales que la legisladora destacó fue la negativa a aprobar el derecho a la desconexión digital, iniciativa que buscaba proteger a las y los trabajadores de solicitudes laborales fuera de su horario de trabajo.

Advirtió que, sin esta regulación, la reducción de horas puede volverse simbólica, ya que muchos trabajadores seguirán recibiendo mensajes, llamadas y tareas fuera del horario laboral. “De nada sirve reducir la jornada si el trabajador sigue disponible las 24 horas. La desconexión digital era una herramienta clave para que la reforma tuviera efectos reales y no se aprobó”, lamentó. 

Riesgos para el empleo y las MiPyMEs

La legisladora también señaló que el debate ocurre en un contexto económico complejo, donde las micro, pequeñas y medianas empresas enfrentan presiones crecientes. Recordó que, según datos del INEGI, cerca de 1.6 millones de micro y medianas empresas han cerrado en los últimos años, lo que refleja la fragilidad del entorno económico.

Explicó que las MiPyMEs representan más del 90% de los negocios del país y son el principal motor del empleo, por lo que cualquier reforma laboral debe considerar su viabilidad operativa y financiera.

“No se puede construir justicia laboral debilitando a quienes generan empleo. Las grandes empresas quizá puedan absorber los costos, pero las pequeñas empresas luchan por sobrevivir”, señaló.

Insistió en que una verdadera reforma laboral debe sentirse en la vida diaria de las y los trabajadores y no limitarse a un cambio legislativo sin impacto práctico. “Sin dos días de descanso y sin desconexión digital, la reducción de horas se vuelve incompleta. Las familias necesitan tiempo real, no solo reformas que suenan bien en el discurso”.

“Definitivamente esta reforma nos queda muchísimo muchísimo a deber porque desafortunadamente son muy buenos para prometer pero no cumplir, para simular pero no construir, para decretar en el papel, para querer solucionar los problemas de México sobre el populismo, sin bases claras y sin reformas integrales”. Concluyó