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Agustín Torres Delgado
Pa´Vivir a Gusto

Este fin de semana, a muchos de nosotros nos pareció particularmente caótico, entiéndase esto como desordenado, desorganizado y confuso. El operativo que culminó con la captura y posterior muerte de Nemesio Oseguera, «El Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), provocó una andanada de noticias falsas, terror en la gente, desinformación e incertidumbre.

Videos, mensajes en redes sociales, audios reenviados, fotos generadas por IA y medios de comunicación compartiendo información no verificada, ocasionaron una ola tal de pánico nacional que incluso en lugares como el aeropuerto de Guadalajara, sin que ocurriera un incidente real en su interior, la gente corría atemorizada; se vivieron momentos de angustia para muchas personas. En cuestión de minutos, el país se incendiaba también digitalmente gracias a la desinformación.

Esta crisis informativa me hizo recordar el término “infodemia”, acuñado durante la pandemia de la COVID-19 por la OMS (Organización Mundial de la Salud) para referirse al fenómeno de sobreabundancia de información, difusión de datos falsos o desvirtuados, propagación de noticias falsas y a los efectos que ello provocaba en la ciudadanía: zozobra, angustia y confusión.

Una vez más en México nos asomamos a ese abismo de la desinformación. No hubo un comunicado oficial inmediato, no hubo una conferencia urgente, no hubo una voz clara y verificable que nos dijera a millones de mexicanas y mexicanos lo que realmente estaba pasando. En ese vacío informativo, el rumor se convierte en hecho, porque si la información oficial no llega, la especulación ocupa su lugar. Esta situación es preocupante, no es un episodio menor; es una radiografía del momento que vivimos: una ciudadanía hiperconectada pero institucionalmente desconectada. La gente exige información inmediata y tenemos autoridades que siguen operando con tiempos burocráticos del siglo pasado.

Por ejemplo, la cuenta en X de la Guardia Nacional (@GN_Carreteras), que se supone brinda información sobre las condiciones de vialidad en las carreteras federales, dejó un vacío informativo de casi once horas. ¿Qué hacíamos quienes pretendíamos viajar por carretera si no sabíamos si era o no seguro?

Yo estaba junto con compañeras y compañeros de Movimiento Ciudadano en Morelia, Michoacán, por una reunión estatal; para regresar a la CDMX tuvimos que esperar horas para saber si la carretera era segura. Fue hasta que escuchamos la conferencia matutina al día siguiente, el lunes 23 de febrero, que pudimos salir y aun así viajamos con la incertidumbre de lo que podría pasar, pues revisamos las cuentas oficiales de los cuerpos de seguridad y no había información; solo el sentimiento de desprotección que genera la falta de comunicación de algunas dependencias del Gobierno.

Por supuesto que es de alta relevancia que la gente se informe únicamente por las vías y cuentas oficiales, en este caso del Gobierno Federal, para evitar la desinformación por otras vías; pero justamente esa obligación de proporcionar información, especialmente la relacionada con bloqueos y circulación por carreteras, le falló a la Federación: fue nula.

El Estado tiene la obligación de comunicar con rapidez, transparencia y claridad, sobre todo en temas de seguridad nacional, justo para no dar lugar a los inventos. En contextos de alta violencia como los que hemos vivido en los últimos años en el país, los rumores detonan problemas graves como compras de pánico, accidentes viales, movilizaciones caóticas y decisiones irracionales. El miedo colectivo altera la estabilidad social.

Este episodio debe encender las alarmas de las dependencias federales que se encargan de realizar operativos de la magnitud del ocurrido el fin de semana. La comunicación de crisis no debe ser improvisada; requiere protocolos claros, vocerías y presencia inmediata en los lugares donde está circulando la desinformación: redes sociales, mensajería instantánea, en fin, en todas las plataformas digitales donde hoy la gente se informa.

Movimiento Ciudadano ha asumido esta situación como un asunto de unidad nacional y respaldo institucional. En voz de nuestro coordinador nacional, Jorge Álvarez Máynez, expresamos nuestro respaldo y reconocimiento a las Fuerzas Armadas y a las fuerzas del orden en todo el país, que trabajaron en favor de la tranquilidad de las mexicanas y los mexicanos.

Hacemos un llamado al Gobierno Federal y a las instancias competentes para que la información fluya de forma transparente y expedita por los canales oficiales. Deseamos que la situación sea cosa de algunas horas o días, pero lamentablemente la experiencia nos dice que no será así. Estos momentos exigen racionalidad y sensatez, serenidad y tranquilidad ante la magnitud y la complejidad del problema.

A las y los mexicanos y a los medios de comunicación, el llamado es a ser responsables y evitar difundir y compartir información falsa o no verificada e informarnos únicamente a través de los canales oficiales. En estos tiempos ruidosos y apresurados, elegir la responsabilidad es un acto silencioso de valentía colectiva.

Agustín Torres Delgado
Secretario General de Acuerdos
de Movimiento Ciudadano