Fanny Yépez
La Columna
A principios de este mes de marzo, se detectó un derrame de hidrocarburo de origen incierto que ha generado una crisis ambiental y económica, que se extiende por aproximadamente 170 kilómetros del litoral en el sur de Veracruz y parte de Tabasco.
Ante esta situación, Veracruz enfrenta una emergencia ambiental crítica, por un derrame de hidrocarburos que ya es calificado como un ecocidio y etnocidio, por comunidades locales y activistas. La mancha negra se extiende por casi 170 kilómetros a lo largo de las costas del sur del estado.
La contaminación por hidrocarburos causa la muerte directa de peces, invertebrados, aves y mamíferos marinos. Se han reportado casos de neonatos de tortuga lora (una especie en peligro de extinción), cubiertos de petróleo y delfines con daños pulmonares.
El petróleo cubre los manglares y penetra en el suelo, volviéndolo inhabitable, lo que afecta la capacidad de regeneración de la flora y fauna.
El derrame impacta gravemente a municipios como Pajapan, Tatahuicapan y Mecayapan. También se han reportado afectaciones previas en la zona norte, afectando los ríos Pantepec y Tuxpan.
Impacto biológico. – Se ha confirmado la muerte masiva de especies marinas, incluyendo peces y fauna costera, debido a la capa aceitosa que impide la oxigenación y la fotosíntesis. En sí, las principales afectaciones han impactado severamente en ecosistemas y la fauna.
Se ha reportado la muerte de especies marinas, aves e invertebrados debido a la densa capa de chapopote que impide el paso de luz solar y atrapa a los animales.
La actividad pesquera está totalmente paralizada, afectando el sustento de miles de familias. Comunidades Nahuas del sur que denuncian la vulneración de su derecho a un medio ambiente sano y la falta de respuesta inmediata, por parte de las autoridades.
Los pescadores denuncian daños irreversibles en sus redes y embarcaciones, además de la imposibilidad de comercializar productos por el riesgo de contaminación.
Pero también el turismo y la recreación han sido dañados, al menos 16 puntos de playa han sido cerrados al público de manera preventiva. El impacto ocurre a pocas semanas del periodo vacacional, generando gran incertidumbre económica para los prestadores de servicios.
Pajapan, Coatzacoalcos y otras localidades indígenas de la región, han emitido alertas por la contaminación y los riesgos a la salud. Se ha recomendado a la población evitar el consumo de mariscos de las zonas afectadas.
El derrame de hidrocarburos en las costas del sur del estado de Veracruz, ha impactado al menos a 4 municipios, afecta de manera directa a cientos de integrantes de pueblos originarios, que viven y dependen directamente del mar y el medio ambiente.
Aunque se han desplegado cuadrillas de limpieza, las labores se consideran insuficientes ante la magnitud de la mancha. Las autoridades municipales han analizado presentar denuncias ante la Profepa y la Semarnat para investigar la responsabilidad del incidente, mientras que Pemex ha declarado que sus instalaciones operan con normalidad y no detectan fugas en su red. Ante pruebas contundentes Pemex se ha deslindado, hace caso omiso en la atención del impacto ecológico y la remediación de la zona afectada.
La negación y responsabilidad por parte de PEMEX es evidente, los habitantes denuncian que Petróleos Mexicanos a menudo se deslinda o niega la existencia del derrame, a pesar de la evidencia visual en las playas, lo que retrasa las labores de contención.
Alcaldes de la región sur de Veracruz han reportado trabas para que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (PROFEPA) y la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) procedan con rapidez, lo que los ha llevado a intentar interponer denuncias formales para forzar la intervención.
Así es que los habitantes reportan que los trabajos de limpieza son lentos o insuficientes, ante la magnitud del daño en el ecosistema, con el crudo extendiéndose por más de 170 kilómetros de litoral.
Concentración en la «Supervisión» más que en la Acción: Si bien la ASEA (Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente) ha supervisado labores en derrames anteriores (como el del río Pantepec en 2025), la percepción social es que la supervisión no se traduce en una rápida remediación ambiental.
Las autoridades municipales, ante la falta de una respuesta contundente, han tenido que presentar denuncias formales exigiendo a SEMARNAT y PROFEPA actuar contra Pemex, por el daño al ecosistema marino, que está afectando severamente a la pesca y al turismo. Los pescadores advierten que este es el segundo año consecutivo con afectaciones graves sin una reparación integral del daño.
En resumen, son más de 14 mil pescadores y prestadores de servicios turísticos que han visto paralizadas sus actividades, afectando gravemente la economía local de municipios como Pajapan, Tatahuicapan y Coatzacoalcos.
El riesgo a la salud de los habitantes es real y grave, el crudo ha alcanzado fuentes de agua potable (bombas de comisión del agua), poniendo en riesgo el abastecimiento para el consumo humano.





