Alejandro Aguirre Guerrero
Al respecto…
Las operaciones clandestinas de Trump
Pareciera que todo el trabajo diplomático que el gobierno mexicano ha realizado con Trump (mes tras mes y reunión tras reunión) donde una semana estamos bien con él y en la otra todo lo contrario, tuvo su peor episodio en el cónclave con varios jefes de estado, hace unos días, cuando el republicano decidió excluir a nuestro país, justamente para arremeter contra la presidenta Sheinbaum.
Trump tampoco invitó a Brasil y Colombia y, ahí en el marco de esta alianza (creada por él) denominada “Escudo de las Américas”, con el respaldo de un buen número de países latinoamericanos, dijo que México representa una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, siendo el “epicentro” de la violencia criminal en el hemisferio occidental.
Se refirió a la Presidenta como una mujer “de voz hermosa, muy buena persona, que le cae muy bien” y que, a pesar de ello, su gobierno no tolerará que “los cárteles mexicanos nutran y orquesten mucho del derramamiento de sangre y caos que hay en el hemisferio”. Trump es Trump.
En esa tesitura de referencias (y cambios de humor hacia México), arrancarán las renegociaciones por el T-MEC el próximo 16 de marzo. Un tratado de extrema relevancia, pues cuando se concrete y se firme definitivamente, durará hasta el 2042. Queda claro que este tratado será todavía más complejo que los que cerraron Carlos Salinas y, después, Enrique Peña Nieto.
Pero volvamos al asunto de la reunión “Escudo de las Américas” que Trump propició sin invitar a México, Brasil y Colombia. Su creación apuntaría a que el magnate republicano busca respaldo político (o la legitimidad de varios países del continente), para intentar (si así lo decide) operaciones clandestinas en nuestro país, con o sin la aprobación de la presidenta Sheinbaum, como ha ocurrido con otras naciones durante los últimos 50 años.
Sea o no la intención de Trump con el “Escudo de las Américas”, lo cierto es que para que México pueda respirar con mayor tranquilidad en su relación con Estados Unidos (y en cualquier negociación), lo ideal sería evitar la dependencia excesiva hacia el vecino país del norte, pero sin romper relaciones, como lo hace Canadá en este momento, con su ministro Mark Carney.
Se viene, pues, una dura etapa de “estira y afloja” con el T-MEC y más ante un gobierno tan impredecible como el que comanda Donald Trump. Todo apunta a que será un camino riesgoso que dejará a la vista de todos si nuestros cabilderos se gradúan con honores o aprueban de rebote.
Veremos qué ocurre.
X: @aaguirre_g





