Inocencio Yáñez Vicencio
El Estado únicamente se puede comprender, por lo menos , en sus manifestaciones sociológica, histórica y jurídica. Visto desde la perspectiva sociológica e histórica permite ver sus elementos generales y particulares. El plano jurídico pone al descubierto el tipo de orden prevaleciente. Este último lo desarrolló hasta sus últimas consecuencias Hans Kelsen. La versión sociológica e histórica lo deriva de las contradicciones sociales. Según Kelsen, nadie como George Jellinek, lo contempló desde las facetas sociológica e histórica y jurídica. El problema es que no realizó la debida articulación.
Cuando abordamos la teoría jurídica del Estado, salta inmediatamente el papel de la ley y el derecho.
Si partimos de la crítica más radical, esto es, del marxismo, no podemos dejar de advertir que el marxismo nunca tuvo una teoría del Estado, lo que tuvo fue una critica, ya que para esta corriente el Estado debía de extinguirse, que no abolirse como lo expresan los anarquistas.
Para los marxistas el origen del Estado y del derecho está o tiene lugar con la aparacion de las clases sociales y la lucha de clases. No obstante compartir el elogio que el liberal Karl Popper, le hace al marxismo como propuesta ética, no parece fácil comulgar con la tésis de que el derecho nació de las contradicciones clasistas, porqué si bien es cierto que las XII tablas se producen por las revueltas de la plebe en el 494 a. C., luchando por conseguír el derecho de participar en la magistratura, aún reservada a los patricios, con este texto , que surge cuando el consulado fue suspendido entre entre 451 y 449 a.C. cediendo su lugar al decenvirato, encargado de la redacción y promulgación de la Reforma; muchas aportaciones emanaron de personajes que no obstante que ocuparon cargos importantes, sus reflexiones, por lo menos en su mayor parte, se produjeran al margen del poder y de abajo hacía arriba. Más en el período clásico que va del 27 a. C. a 235 d. C., es decir, de Augusto al final de Alejandro Severo.
Los trabajos posteriores a los manuales como los de los Italianos Carlo Augusto Cannata ( Historia de la Ciencia Jurídica Europea) y el de Aldo Schiavone ( IUS La invención del derecho en Occidente); ayudan, por recepcionar los nuevos descubrimientos y los nuevos debates a esclarecer el origen del derecho. Menciono estás dos obras por sus nuevos aportes pero también porque deben leerse juntas, porque se complementan y se apartan del manualismo.
A propósito, Carlos Augusto Cannata, nos obsequia un fragmento que quiero compartirlo:
Las expresiones » ciencia jurídica» y » jurisprudencia» son en realidad sinónimas, pero se utilizan a veces para indicar conceptos distintos, de tal manera que se califica de ciencia jurídica a la teoría, a saber, los conocimientos elaborados por los juristas, y de jurisprudencia a la práctica, es decir, las soluciones que el jurista desprende aplicando su ciencia a los casos concretos sometidos a su juicio. Pero hay que destacar que la distinción entre teoría y práctica no presenta para la ciencia jurídica la importancia que reviste en otros campos. El momento cognitivo y especulativo posee su propia independencia en las ciencias relativas a un objeto , en su existencia a priori en relación al momento cognitivo mismo, presenta un valor ontológico, en efecto, su conocimiento constituye entonces un problema de autónomos. El apriori de la ciencia jurídica está constituido por las instituciones jurídicas , que pueden conocerse mediante simple información; además, fueron creadas por los hombres para ciertos fines y pueden ser modificadas en función de los mismos. Para él jurista, el Derecho no tiene valor en si mismo, como objeto de conocimiento, sino como instrumento operativo. Ciertamente, para llegar a ser jurista un periodo de aprendizaje, durante el cual – justamente – se aprende; pero el aprendiz de jurista, del mismo modo que un aprendiz de Verrocchio, no asimila una antología, sino una técnica. Si sucede de hecho que el jurista teórico y el jurista práctico son dos personas diferentes, sólo se trata de un reparto accidental de tareas, en virtud del cual uno elabora las técnicas y las enseña y otro las aprende y las aplica. Pero incluso en ese caso, el teórico tan sólo trabaja para el práctico y por tanto para la práctica, ya que sus metas coinciden con las del práctico.
Más adelante remata: Los juristas pueden ser de distinto origen ( no tiene porque ser este gremio de un partido o de una clase social y menos chairo).
No menos importante es está sentencia: En la historia de nuestra civilización, el cuerpo de juristas nunca fue el centro del poder político, pero el poder político pudo prescindir de su apoyo. Tarde o temprano la enemistad de los juristas es fatal para el soberano. Sueña con domeñarlos , pero su esperanza resulta vana, mientras que los juristas sean solitarios entre ellos. Trata entonces de conciliárselos, otorgándoles privilegios o cargos generosamente remunerados. Si no lo consigue, se esfuerza en formar otros juristas que le serían fieles y desacreditarian a los antiguos. Algunos poderosos incluso cuentan con eliminar a los juristas, pero sin éxito. No siendo la jurisprudencia necesaria para el Derecho , no lo es para el Estado ; pero , una vez que el orden jurídico la gestión jurisprudencial, es transformado por ella hasta el punto de no concebirse su funcionamiento sin el trabajo de los profesionales de la ciencia jurídica.
Podemos hacer política sin teoría, porque la política es acción, pero no estudiar la política sin teoría, a diferencia de la jurisprudencia que requiere la teoría.
Distinguir ley y derecho es importante para no conformarnos con la letra y luchar, sin acudir a factores naturales o sacros, al valor de la justicia, convencional o racionalmente, para dar a cada quien lo suyo sin quedar atrapados en un decisionismo populista.
No podemos reducir el Estado a un orden jurídico pero necesitamos contar uno si no queremos continuar deslizándonos hacia un régimen de una sola voluntad, que suprima la pluralidad, la oposición, la crítica y siga saqueando la nación, sin ser llevados a tribunales independientes.
Sabía Claudia Sheinbaum, que su Reforma Electoral, no pasaría, pero no se trataba que fuera aprobada, se trataba abrir una campaña de desprestigio y odio contra los partidos de oposición, dado que Morena no necesita dinero. Tiene las arcas de la nación a su disposición y a La Barredora para financiar sus actividades. Su plan B, no es otra cosa que un plan para irritar a la población contra los partidos rivales de Morena. Si quiere consultar al pueblo. Por qué no somete a consulta los impuestos?
Reivindicamos el derecho, porque es retomar la ruta de la racionalidad y la rendición de cuentas.
Con el nombramiento del nuevo auditor de la Federación, la Presidenta ha dejado claro que nada dejará sin someter a controlar y que siempre hará de los órganos de control viles tapaderas.
El nombramiento de Aureliano Hernández Palacios, sirvió para ver qué los opositores no son opositores de verdad, y no solamente eso, que aquí en Xalapa, existen sabandijas, que sin ningún recato ni escrúpulos aplaudieron ese nombramiento sin importarles que con ello se sumaban a la complicidad como eje rector de gobierno, lo que lejos de pensar en Vicente Guerrero, seguramente se frontaban las manos pensando en formarse en alguna ventanilla para cobrar sus aplausos.
No decimos que sólo Nahle,haga el ridículo eligiendo sus fotos y poses, no , entre nosotras también existen quienes destacan más por sus poses que por sus textos. Lo cuestionable en Nahle, es que cree que le pagamos por promocionarse y decir puras sandeces. El derrame en el Sur nos afecta, pero también nos afecta tener una gobernadora que se esfuerza por ser el hazmerreír.
Queremos un Estado sometido a la ley pero no a cualquier ley, sino a una ley general que consigne y castigue a los actores de los escándalos de la Refinería de Dos Bocas, a los que robaron en SEGALMEX, a los asesinos de Totalco, a los que nos han entregado al crímen organizado…
Nos pronunciamos por la vía del derecho, porque, más allá de una incuestionable naturaleza clasista, es preferible a la barbarie morenista.





