Uriel Flores Aguayo
La Opinión No Pedida
La convocatoria del portero Guillermo Ochoa, confirma los manejos mediocres e irregulares en la selección mexicana y la simulación del entrenador Aguirre. Únicamente por amiguismo o imposición puede tener lugar ese llamado a los próximos juegos amistosos. Hay tres o cuatro porteros jóvenes en la primera división que son mejores y deberían recibir la oportunidad de estar en el mundial. Se trata de una raya más en la cadena de los manejos absurdos del futbol mexicano pensado principalmente como negocio. Hay una excesiva presencia de jugadores extranjeros y no existe el ascenso. Se inhibe el crecimiento de jugadores nacionales y se bloquean los alicientes a la competencia entre los equipos. Hubo varios hechos que muestran la precaria preparación de los directivos y la cultura del fracaso a la que han contribuido los “ ratones verdes”. Desde el desagradable Lavolpe, dejando fuera de un mundial al extraordinario Cuauthemoc Blanco, por llevar a su yerno, o lo que pasó en el mundial de Qatar, donde no pasamos de los tres partidos de grupo, con un soberbio entrenador, el Tata Martino, que se llevó varios millones de dólares; cualquier otro entrenador del nivel que fuera hubiera obtenido el mismo resultado. Fue un ridículo futbolístico y una gran vergüenza para los futboleros. Hay casos patéticos como el del “ piojo” Herrera, que después de hundir a la selección de Costa Rica, ahora hace “ análisis” y da consejos en programas televisivos. Es el colmo. Como que el nefasto de Lavolpe, comentarista, haga lo mismo para la impaciencia de quienes vemos los juegos.
No hay grandes figuras ni líderes en la selección, se ve bastante medianita. Desaprovecharon cuatro años para trabajar en serio. No se espera mucho de ella para el próximo mundial. Es lamentable que el futbol, siendo el deporte más popular, esté manejado por una élite de millonarios con pocas luces culturales y adoradores del dinero rápido. Los estafan una y otra vez, o son cómplices, los humillan entrenadores y jugadores extranjeros que les botan los equipos cuando quieren y no reaccionan. Siguen engordando sus carteras sin abrir estrategias novedosas e incluyentes para el futbol mexicano. Hacen complicado el surgimiento de talentos juveniles y no apuestan seriamente a las canteras. Tenemos todo para ser una potencia media en futbol. Ojalá el próximo mundial nos deje las lecciones suficientes para reorganizar al futbol y volverlo inspiración de las nuevas generaciones. Es obvio que existen algunos directivos y equipos que son excepción, que hacen las cosas bien y nivelan, de esa manera, la irregularidad general en que vive el futbol mexicano. A ellos les importa el espectáculo y la ganancia, pero también apuestan por el desarrollo deportivo vinculadolo al contexto social.
Lo de Memo Ochoa es un botón vergonzoso que muestra el nivel con que se maneja el futbol nacional.





