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TAMIAHUA, LA OTRA PRUEBA 

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Sergio González Levet

Sin tacto

Desde el órgano electoral de Veracruz y los partidos que participan, todo está listo para que se efectúe la elección extraordinaria de Presidente Municipal de Tamiahua, después de que el tribunal electoral echó abajo los comicios ordinarios porque la supuesta ganadora, Citlalli Medellín Careaga, de la coalición Morena-Partido Verde, rebasó los límites de gasto autorizados para la contienda.

     Ayer domingo fueron probados todos los mecanismos del OPLE para la realización del proceso en aquel municipio del norte de la entidad y de esa manera se realizaron los simulacros necesarios del sistema de cómputo municipal. Así, se hizo como si fuera real una recepción de paquetes electorales, un registro de actas y su manejo dentro de la bodega establecida para el resguardo.

     También se efectuó un ensayo general del Programa de Resultados Electorales Preliminares -el famoso y muy útil PREP-.

     Los simulacros salieron a satisfacción y de esa manera el organismo electoral veracruzano se manifestó listo y probado para que los comicios tamiahuenses se realicen dentro de la normalidad que señala la ley del ramo.

     Sin embargo, hubo otras pruebas que no se dieron a conocer públicamente pero que también se están realizando con toda seriedad y gran profundidad. Un partido político cuyo nombre se mantiene en reserva por razones obvias de estrategia, puso a prueba de manera silenciosa y muy discreta los protocolos que un grupo de expertos ha venido diseñando para contener la ilegalidad dentro de los procesos electorales.

     Las tácticas que están poniendo en práctica tienen que ver, primero, con la contención de los programas sociales en favor de los candidatos oficiales, en especial con el trabajo de amenazas y convencimiento de beneficiarios que realizan los servidores de la nación durante el periodo de la campaña e incluso hasta el mismo día de la elección.

     Igualmente, están probando prototipos de acción que permitan evitar que lleguen a los abanderados de la alianza de Morena y sus aliados los recursos ilegales que reciben de parte de dependencias gubernamentales, de contratistas al servicio del Gobierno y hasta de grupos delicuenciales.

     Otra táctica que se prueba es reducir al máximo el peligro de que los funcionarios de casilla sean copados por emisarios gobiernistas para que permitan que las actas electorales sean modificadas o robadas.

     Asimismo, se ha diseñado un protocolo para vigilar constantemente las urnas y las actas en su camino hacia el consejo municipal electoral.

     Hay muchas cosas más que se experimentan en este proceso, pero sus creadores prefieren mantenerlas en secreto, para no dar información de más a quienes están encargados de torcer las elecciones en favor de los intereses de la Cuarta Transformación.

     En 2027 las cosas van a ser distintas para quienes desde el Gobierno y el partido oficial piensan que van a poder manejar a su antojo las cifras electorales y torcer la voluntad popular en su favor. Ya tuvieron una probadita en la elección de 2025.

sglevet@gmail.como