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Juan Carlos Cortés Ramírez, apoderado legal y propietario de Grúas Méndez, aparece vinculado al hallazgo de 250 migrantes dentro de un corralón. Un caso que no solo prende focos rojos, sino que revive una historia larga… y no precisamente ejemplar.
La trayectoria de El Toche como se le conoce, se remonta a los años grises de la Dirección General de Tránsito del Estado, entonces bajo la Secretaría de Gobierno. Ahí, Cortés –uno más del montón– pasó sin pena ni gloria. Pero en política, como en la vida, hay golpes de suerte… y el suyo llegó cuando terminó cerca del entonces gobernador Miguel Alemán Velasco; donde fue elegido para las famosas “rutas”, sí, las mismas que le hacen a la actual Gobernadora Rocío Nahle García.
Desde entonces, Toche dejó de ser uno más. Se empoderó, desplazó a sus antiguos compañeros y comenzó a cantar –literal y figuradamente– que tenía el control.
Para 2015, ya figuraba como responsable de la empresa de grúas Utrera, donde aprendió un nuevo oficio: el de las presuntas extorsiones de cuello blanco. Un año después, entre quejas y señalamientos por posibles desvíos, asumió formalmente como representante legal. Ahí, dicen, comenzó el verdadero martirio para la sociedad xalapeña.
Del 2016 al 2026, su crecimiento económico fue tan acelerado como cuestionado. Entre sus propios empleados se comenta que mueve los hilos de cada director de Tránsito que llega. No es menor el dato: durante la administración de Cuitláhuac García Jiménez habría operado al menos 17 grúas. Haga usted cuentas.
En el argot policial, Toche tiene fama de comprarlo todo: mandos, jefes de servicio, peritos, ajustadores, líderes taxistas… y hasta directores. Se menciona, por ejemplo, al actual titular de Tránsito, Andrés Delgado López, quien le habría permitido seguir operando bajo el argumento de concesiones que, por cierto, valdría la pena revisar cuántas son y en qué condiciones.
También es vox populi que mantiene influencia sobre grupos de “Resistencia Civil”, los mismos que suelen linchar mediáticamente a otras empresas de grúas… menos a las suyas.
No es nuevo en conflictos. Durante su estadía en las guardias de tránsito, ha sufrido de atentados en sus corralones en los municipios de Orizaba, Xalapa, Banderilla, Coatzacoalcos y Córdoba, fiel a su estilo, grita que nada ni nadie lo puede quitar.
Hoy, el caso de los migrantes abre otra interrogante mayor: ¿bajo qué criterio se permitió que una empresa señalada continúe operando, incluso con el respaldo de instancias que involucran a mandos como el capitán de Marina Alfonso Reyes Garcés? La estrategia de solicitar grúas vía C4 parece haber salido más cara que la enfermedad, sobre todo cuando un tráiler es remolcado sin verificar siquiera lo que transporta.
Podrá haber muchas versiones y chismes que le den a la Gobernadora pero hay hechos que pesan: tanto en el caso del petróleo en costas veracruzanas como en el hallazgo de migrantes, alguien –y no precisamente menor– no está haciendo su trabajo. Y en ese vacío, otros hacen negocio.



