Julio Vallejo
La delgada línea entre mi opinión y la tuya
¡Feliz Día Mundial del Agua! Nunca es tarde para el festejo. Aún recuerdo aquellos días en los que había ese momento mágico del año, en el que nuestras autoridades se ponían la corbata más azul para recordarnos que el agua es vida. Ahora, en estos tiempos de cambio, se encuentran aplaudiendo en la Cumbre Tajín con vestimenta blanca, pura como el agua, adornada con bordados de flores, hojas verdes y, por si fuera poco, un colibrí aleteando que envía un mensaje espiritual de amor, alegría y buena fortuna. Es momento de sonreír, de compartir la sabiduría ancestral con dignidad y, por qué no, de aplaudir que Veracruz está de moda.
Todo esto es la Cumbre; mientras tanto, a tan solo 35 kilómetros de distancia, el Golfo de México le añade un “toque gourmet” de petróleo para que la vida sea un poco más viscosa y menos sabrosa para los turistas que están por llegar en las vacaciones de Semana Santa.
La escena es digna de un Oscar al realismo mágico. Tenemos una mancha de 630 kilómetros que recorre desde Tamiahua hasta Paraíso. Es fascinante: hemos logrado crear un “pasillo de la vergüenza” que conecta a Veracruz con Tabasco sin baches ni casetas de cobro. Solo puro y negro crudo. No cabe duda de que a veces es más rentable contaminar que reparar el daño. Es ahí donde se hacen visibles los rostros de la «transparencia viscosa», mientras el océano se convierte —según ellos— en una fuente de aceite de oliva virgen extra y no en un ecosistema agonizante.
Pareciera que el Día Mundial del Agua es sumamente importante para nuestras autoridades; cuidan tanto el recurso que le ponen una capa protectora de aceite para que el sol no lo queme. Es como un protector solar SPF 5000, pero con olor a refinería y efectos secundarios que les darán la «bienvenida» en esta etapa de anidación a cinco especies de tortugas marinas en peligro de extinción: verde, lora, caguama, laúd y carey. Pero oigan, ¿quién necesita tortugas lora cuando tenemos 91 toneladas de “residuos petrolizados” recolectados? Es artesanía pura.
Felicidades en este día a todos los responsables. Entre ellos, al que está al mando de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, por ese «85% de avance» en la limpieza; se nota el amor que le tiene a Veracruz. A este paso, el agua de mar no será potable, ¡saldrá con octanaje de Premium!, como regalito de bienvenida a su nuevo cargo, Andrea González Hernández, titular en la Agencia de Seguridad, Energia y ambiente, esperamos que haga algo en su primera encomienda. De la secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, esperamos que su silencio sea porque está practicando apnea profunda; al despertar, se espera que las multas por el desastre arrecifal sean tan altas como el derrame mismo.
A la ingeniera Rocío Nahle, Gobernadora de Veracruz: no se preocupe, las luces del Tajín y el chapopote en la arena le darán un look “industrial-chic” a las playas que ningún festival podrá igualar. Por último, y no menos importante, Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo: tiene razón, “no era Pemex” sino un buque privado juguetón. Conocemos bien las versiones geopolíticas de «pasar la bolita»; usted tranquila.
En este Día Mundial del Agua que acaba de pasar esperamos que hayan levantado sus copas de mezcla pesada. ¡Salud por el progreso, aunque nos ahogue en negro! Porque en este país, el agua no se acaba: solo se transforma en impermeabilizante.
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