Uriel Flores Aguayo
Con ese titulo publicó El País, principal periódico Español, martes 24 de este mes, el artículo de Íker Seisdedos fechado en Washington. Recoge opiniones de quienes ven un deterioro mental en Trump, y de quienes lo consideran de una personalidad heterodoxa e iconoclasta. Entre los primeros están destacados expertos, los segundos son simpatizantes o miembros de su administración.
Para John Garner, psicólogo de la Universidad Johns Hopkins, Trump no está bien y es un narcisista maligno. Lo compara con el diagnóstico de Hitler, hecho por Erich Fromm: narcisismo, trastorno de personalidad anti social( psicopatía)— mienten, engañan, hacen daño a los demás, violan las normas, no existe el remordimiento—, paranoia, grandiosidad y sadismo: disfrutan del caos, la destrucción y la humillación. Además, Trump es hipomaniaco .
Algunos estudios sobre el Presidente Gringo fueron realizados por la organización de profesionales Duty To Warn ( deber de alertar ) integrada por sesenta mil expertos. Por otro lado Vince Greengood, fundador del Centro de Terapia Cognitiva de Washington, lleva seis años estudiando lo que define como la “ psicopatía” de Trump. Para Frank George, psicólogo y neurocientifico, se ha agravado el peligro de Trump: de narcisista patológico ha derivado a narcisista maligno.
En el artículo descrito se señala que Trump no está rodeado de colaboradores que le den consejos, que únicamente le dan la razón en todo. Lo que se agrava con los síntomas que presenta, según los observadores sufre de demencia frontotemporal ( DFT ), que son la confabulación, creer en lo inverosímil, la parafasia y la insistencia.
Sumamente de interés este riguroso artículo. Sus hipótesis y afirmaciones tienen la oportunidad de medirse con la realidad del vértigo y omnipresencia del segundo mandato de Trump. Cada quien sacará sus conclusiones. El problema que , sea de una manera u otra, se trata del Presidente del país más poderoso del mundo, cuyas órdenes y ocurrencias impactan en la paz y la economía mundiales.
Recadito: aunque sea un huesito deberían echarle al trastupijes.





