NdelaR
En Veracruz ya no sabemos si reír o pagar la multa de una vez.
Porque aquí no necesitas cometer una infracción para meterte en problemas. Basta con hacer tu trámite, pagar puntualmente… y confiar en que el gobierno hizo bien su parte.
Spoiler: no lo hizo.
Miles de automovilistas y transportistas circulan hoy con tarjetas de circulación defectuosas, emitidas por la propia Secretaría de Finanzas. Documentos oficiales que deberían darte certeza… pero que hoy pueden ponerte frente a una infracción.
Y lo mejor: nadie te avisó.
El pasado 25 de marzo llegó a esta redacción una joya burocrática: el oficio SDI/0661/2026, firmado por el Subdirector de Ingresos, José Antonio Munguía Xelano. Y no, no era para presumir eficiencia.
Era prácticamente una confesión con membrete oficial: “revisen bien las tarjetas… porque están saliendo mal”.
Sí, después de imprimir miles, entregarlas y cobrarlas… ahora resulta que siempre sí había que checarlas.
Qué sorpresa.
Esto no surge de la nada. Coincide perfectamente con las quejas de ciudadanos que hoy circulan con el Jesús en la boca, porque sus documentos vienen con errores dignos de tarea hecha cinco minutos antes de entregar.
El problema no es menor: los datos de combustible, tipo y uso del vehículo no coinciden entre el sistema de recaudación y lo que está impreso en las tarjetas.
Traducido al español: el gobierno dice una cosa… y la tarjeta otra.
Y claro, el que termina explicando en retenes no es el funcionario que firmó el desastre.
Es el ciudadano.
Ejemplo básico de primaria:
Antes, Diésel era el número 4.
Ahora, mágicamente, es el 3.
No es evolución tecnológica. Es creatividad administrativa.
El detalle técnico —ese “pequeño” error que nadie vio— es que los códigos del reverso fueron diseñados con lógica de las tarjetas verdes del gobierno de Javier Duarte. Sí, esas.
Luego vino el modelo azul en la administración de Miguel Ángel Yunes Linares, donde —milagro burocrático— todo coincidía.
Pero en la nueva versión guinda… decidieron innovar: desconfiguraron todo.
Porque si algo caracteriza a esta administración, es su compromiso con hacer las cosas diferente. No necesariamente mejor, pero diferente sí.
Mientras tanto, transportistas ya reportan detenciones, cuestionamientos y potenciales multas por errores que ellos no cometieron. Ni el contribuyente, ni el cajero… pero alguien claramente sí.
Y ese alguien despacha cómodamente.
La Secretaría de Finanzas, encabezada por Miguel Santiago Reyes Hernández, parece haber confundido documentos oficiales con álbum de estampitas: se imprimen, se reparten… y ya sí coinciden o no, es un tema “secundario”.
Porque claro, homologar sistemas antes de lanzar un programa estatal es opcional, ¿no?
Ahí están también el Director de Recaudación Israel Octavio Caballero de la Rosa y la Jefa de Control Vehicular, Angélica Malpica Morfines, quienes avalaron un proceso que hoy exhibe fallas de origen.
Pero el desastre no termina ahí.
Ciudadanos reportan placas caras y de calidad dudosa: se despintan, se rompen, se degradan más rápido que la credibilidad institucional.
Y por si faltaba algo, los requisitos cambian dependiendo de a quién le preguntes:
— Lo que dice la página oficial.
— Lo que te piden en ventanilla.
— Lo que “ahora siempre no”.
Tres versiones de la misma historia… ninguna coincide.
Además, restricciones absurdas: cartas poder invalidadas y en su lugar la exigencia de Poder Notarial, exigencias notariales retroactivas para él endoso y criterios fiscales que parecen sacados de una tómbola burocrática como la emisión de CFDI o el de presentar el RFC.
Total: el ciudadano paga, se forma, cumple… y aún así pierde.
Aquí la pregunta no es si hubo errores. Eso ya es evidente.
La pregunta es: ¿quién va a responder por ellos?
Porque este desastre no solo exhibe improvisación, también abre la puerta a algo más delicado: licitaciones mal ejecutadas, falta de control interno y un sistema que, en lugar de facilitar, estorba.
Y mientras todo esto ocurre, el silencio no es casual. Desde la oficina del Director de Recaudación, el tema se ha manejado con bajo perfil, como si ocultarlo lo hiciera desaparecer.
Pero no.
¿Sera que se lo quieren ocultar al Secretario de Finanzas?…
Los errores siguen circulando… igual que el riesgo de multas para ciudadanos que jamás fueron advertidos.
Porque este problema no se corrige con un oficio; o al menos si lo haría si le informaran al Secretario de Finanzas y este emita un comunicado a todas las autoridades viales; pero reconocer un error de sus subordinados incompetentes no resuelve el problema; lo exhibe como ineficiencia.
Se corrige rehaciendo todo… y gratis.
Sí, gratis. Porque el contribuyente no tiene por qué pagar dos veces por la misma incompetencia.
Pero tranquilos, seguro pronto emitirán otro oficio… ahora pidiendo revisar el oficio donde pedían revisar las tarjetas que salieron mal desde el inicio.
“Veracruz, donde el trámite nunca termina… pero el ridículo ya es política pública.”



