Agustín Torres Delgado
Pa’ Vivir a Gusto
Después de que el PRI se desgarrara las vestiduras por el voto de Movimiento Ciudadano a favor del llamado Plan B de la reforma electoral y movilizara a sus huestes para atacarnos en todas las plataformas mediáticas conocidas, me vino a la mente esa frase que dice: “Ahora resulta que los patos les tiran a las escopetas”, entendida esta como que quien es inferior —yo diría, en calidad moral— le tira a quien tiene de su lado el poder de la congruencia y la convicción.
Primero hay que tener bien claro qué es lo que sí es el Plan B y por qué votamos a favor. Lo hemos dicho a través de nuestros legisladores, quienes fijaron nuestro posicionamiento desde la Bancada Naranja en la Cámara de Diputados, y particularmente se trata de cuatro temas relevantes. Primero, se reducen los sueldos de consejeros y funcionarios electorales, a fin de que no ganen más que la persona titular del Ejecutivo federal, y que no se les permita utilizar recursos públicos para contratar seguros de vida, de gastos médicos y pensiones privados. El exsenador de la República Dante Delgado, en sus dos periodos en el Senado de la República, de 2006 a 2012 y de 2018 a 2024, manifestó siempre su desacuerdo con los gastos onerosos en el INE.
Segundo, se reduce el número de regidores en los ayuntamientos. Consideremos que hoy en día hay algunos que tienen casi 30 personas en las regidurías, lo que nos parece un exceso; con la propuesta aprobada, se reducen a 15.
Tercero, se reduce el presupuesto de los congresos locales a fin de que no superen el 0.70 % del presupuesto estatal. Esto es básico: no se pueden tener congresos cuyo funcionamiento represente un gasto ostentoso, con sueldos de diputados altísimos, habiendo necesidades urgentes de atención como la seguridad, la salud o la educación.
Cuarto, se aprobó reducir en un 15 % el presupuesto del Senado para los próximos cuatro años.
Estas cuatro cosas son las que se votaron primordialmente en ese llamado Plan B. Hoy el PRI nos ataca y nos llama esquiroles. ¿Por votar en congruencia? ¿Por tener convicción? ¿Por darle continuidad a nuestras posturas de no a los privilegios y no al despilfarro?
Movimiento Ciudadano ha sido claro, siempre. Hemos tenido una postura consistente respecto de eliminar los excesos, reducir los costos y poner al centro a las personas. Lo hemos dicho siempre: sí hay diferencias, aunque incomodemos a quienes han vivido durante décadas del despilfarro institucional.
Ahora resulta que quienes nos cuestionan son los protagonistas de la “Estafa Maestra”, la “Casa Blanca” y el “caso Odebrecht”. ¿Con qué cara y con qué calidad moral el presidente de esa organización política, quien tiene investigaciones por lavado de dinero, peculado y enriquecimiento ilícito, se atreve a cuestionar nuestro apoyo para acabar con el gasto oneroso en instituciones públicas y reducir los privilegios?
En Movimiento Ciudadano nos tomamos tan en serio la reforma electoral que fuimos la única fuerza política que trabajó en su propia propuesta. ¿Y qué creen? Nuestra propuesta incluía reducir el costo del sistema electoral; ahorrar alrededor de 45 mil millones de pesos en cuatro años; y reducir el financiamiento público a partidos políticos, lo que generaría más de 3.3 mil millones de pesos de ahorro en cuatro años. Eso se llama congruencia, y pocos la conocen.
Movimiento Ciudadano ha puesto sobre la mesa algo que les incomoda a los partidos tradicionales: la necesidad urgente de transformar el sistema desde adentro, reducir costos y hacerlo más cercano a la gente. Si por eso no nos quieren los de la vieja política, entonces estamos haciendo bien las cosas como alternativa.
¿Quién se puede oponer a que los congresos, los cabildos y el Senado cuesten menos? ¿Quién puede justificar que el financiamiento de las instituciones siga creciendo mientras millones de mexicanas y mexicanos enfrentan condiciones precarias?
La respuesta es obvia: quienes han hecho de la política su negocio personal.
Agustín Torres Delgado
Secretario General de Acuerdos
Movimiento Ciudadano



