Jair Clodoaldo Xilotl Sánchez
Ya todos se placean por Veracruz, imaginando el regreso a lo que el destino y AMLO les regaló el sexenio pasado.
Sentados frente al mar, su mente vuela, su pensamiento se eleva y emborracha al vaivén de las olas imaginando de nuevo el poder en Veracruz; la mente del hombre se pierde en la inmensidad y belleza del azul en tonos esmeralda.
En esta carrera de la política y el poder el malestar del corredor actual se viene mostrando, cojea de manera recurrente y es por algo, algo le duele y no le encuentran la cura para quitárselo.
Mientras los otros continúan, caminan, caminan sin correr, merodean, se huelen, se observan, se conocen. En algún momento se sentarán y hablarán, buscarán el acuerdo, el amarre, la fórmula que los haga regresar a las viejas glorias, y entonces comenzarán a correr, no andarán lejos.
Cuando observas la falta de tacto republicano de la oposición que, en el afán de mantenerse ellos, los mismos, los de siempre en la cumbre de la política nacional, se olvidan de su país, de su patria, de su razón de ser, y acomodan el discurso y la narrativa; entonces el acuerdo será a lo que les siga conveniendo, no al país, sino a la clase política conocida por todos, la de siempre.
En tanto una oposición traslúcida, impotente y desnaturalizada, no puede y creo ni quiere confrontar al oficialismo, pues carente de identidad prefiere guardar silencio y así se observa al PRI o al PAN locales, no aparecer con la fuerza de la voz de la oposición, se pierden.
Tampoco vemos al Verde decir algo del derrame en el Golfo, calladitos ¿Verdad?
Insistir en las alianzas entre derecha e izquierda, cosas sin sentido, pero que al final sería la única forma de encontrar cierta competencia al moustro electoral de los programas sociales y del incremento salarial que jala a la clase trabajadora, aunque el incremento no alcalce para nada, puede poner a la oposición en el ring correcto.
«Están llegando del PRI y del PAN», me decía el otro día un querido amigo en una charla informal al proyecto en el que él participa Somos México, ya lo he dicho y lo repito: jalan del de junto en lugar de atraer a los de enfrente, en fin.
Mientras del otro lado la madeja se teje, se entrelaza, ¿hasta donde llegará su alcance?, no lo sabemos aún, pero puede lograr resistencia cuando las cosas se tensen, cuando los espacios a los amarres se cierren, entonces veremos de qué están hechos.
La administración actual no ha encontrado la fórmula de entrar en el ánimo de los veracruzanos, y ya vamos en el tercer año efectivo, donde de acuerdo a los resultados electorales de las últimas elecciones los números han venido a menos para Morena, tal vez los de enfrente piensen que entonces ellos van para arriba, «con eso» dijeran en el barrio, es probable pero no tanto aún como suponen, ¿me explico?
Así pues, los astros puede que terminen alineados para los morenos pero no para los actuales, sino para los que ya estuvieron, incluso para el que ganó la encuesta hoy senador, si eso sucede y los que se placean se juntan con él, ni los de adentro de ahora en el poder ni los de afuera en la oposición harán mella a la propuesta que de aquellos emane.
Porque si hay alguien que puede cuajar a los de adentro para lo que viene es el senador, y a él se le junten aquellos con los que ya colaboró el sexenio pasado, estos que saben hacer política a su modo con sus propias huestes, más que los que ahora se sientan en la silla maldita, les van a quitar el dulce de la boca.
Mientras los otros, los de enfrente estarán y seguirán como el chinito, a menos que en estos años les entre lo republicano, lo patriótico, pero eso difícilmente va a suceder, pues fueron capaces de poner a una candidata a la cual, en los hechos, la dejaron sola y ni se sonrrojaron, pero eso, como diría el maestro, se lo dejaremos al tiempo.



