CARESTÍA Y DELINCUENCIA, DE LA MANO

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Ana Rosa Valdés Salazar
En mi Opinión

​La economía mexicana ha registrado un crecimiento muy bajo en los años recientes. La falta de inversiones pesa sobre ella en gran manera y no permite superar la pobreza de la población, pues además hay incertidumbre por las condiciones de la economía internacional, sujeta a los vaivenes que provocan, entre otros, los conflictos bélicos entre Estados Unidos, Irán e Israel, extendidos a otros países del Oriente Medio.

​Los inversionistas se muestran extremadamente cautelosos por la percepción de inseguridad jurídica motivada por la reforma al PoderJudicial, que hace ver a éste con severas inconsistencias y genera dudas sobre la aptitud de muchos juzgadores para impartir justicia.

​Ante ese panorama, las expectativas están puestas -hágannos el favor- en las exigencias de Estados Unidos a México en la renegociación del T-MEC. Además, está pendiente la resolución de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ante la cual se impugnó esa aberración llamada reforma judicial.

​En medio de todo, el pueblo mexicano sufre los embates de la carestía que no da tregua y cada día escala más en una peligrosa espiral que, de no contenerse, puede conducir a otros indeseables problemas sociales.

​El gobierno federal hace lo que puede y ya sabemos que no puede mucho, recientemente llegó a un acuerdo con productores y comercializadores de los 24 productos de la canasta básica pararenovar el Paquete contra la Carestía y la Inflación por otros seis meses, de manera que, para una familia de 4 personas, se mantenga en 910 pesos, en tanto que los productores de alimentos perecederos, como el jitomate y la carne, buscarán reducir el precio de éstos.

​Se argumenta que los altos precios de los combustibles son causa en gran medida de la carestía y la PROFECO sigue con las ridiculeces de colocar bambalinas en las que recomienda a los conductores no comprar en determinadas gasolineras, en vez de sancionarlas si es que incurren en alguna infracción a la legalidad, de lo contrario debe sancionarse a la PROFECO. (Quién sabe si ya les cayó el veinte a los morenistas de que jamás podrán poner a 10 pesos el litro de gasolina, como lo vociferaba su aún líder).

​Lo cierto es que el régimen nada hace contra los intermediarios, conocidos entre los agricultores como coyotes, que agravan la inflación al aumentar los precios en productos de consumo básico y se quedan con una parte considerable del valor generado por los productores en perjuicio de éstos y de los consumidores, sobre quienes recae el mayor peso en esta cadena.

​Desde luego, entre las cuentas del rosario de penurias de los mexicanos se incluye la influencia del crimen organizado en la elevación del costo de la vida, al actuar como un impuesto ilegal que provoca el aumento de precios de bienes y servicios.

​Los grupos delictivos controlan gran parte de la producción y distribución de limón, aguacate, pollo, tortillas, y restringen la oferta para fijar precios más altos.

​Cobrar extorsiones a productores, transportistas y comerciantes es otro factor de elevación de precios de los productos básicos y el costo final se traslada – ¿a quién más? – al consumidor.

​También el robo de carga y la inseguridad en las carreteras aumentan los costos del transporte y los seguros de mercancías; en tanto que la violencia y la extorsión en zonas rurales provocan el abandono de tierras de cultivo, lo que reduce la oferta de alimentos;todo lo cual se traduce en un incremento del precio de los bienes transportados. 

​Los transportistas, hartos de la inseguridad, no se han sometido a las presiones del gobierno y, ante la falta de acuerdos, amenazaron con boicotear el Mundial de Futbol, con la esperanza de que la comunidad internacional pueda ejercer alguna influencia en atención a sus demandas. 

​Ni modo, así estamos, no hay autoridades que puedan poner orden en lo interior y mucha gente ya empieza a ver si es posible que llegue ayuda desde afuera, porque la inocultable complicidad entre el régimen y los delincuentes hace que lo llamen narcogobierno.

​En resumen, la presencia de organizaciones criminales -segúnseñalan diversos estudios- distorsiona los mercados, debilita la inversión y reduce la productividad, contribuyendo directamente a la inflación

​Como se advierte, todavía gravita sobre la situación actual del país, y continuará así por mucho tiempo, el abrazos, no balazos de aquel que les pedía a los delincuentes que se portaran bien, o de lo contrario los acusaría con su mamá. Y dio muestras de que sí las conocía y respetaba (o les temía).

​Mientras, el gobierno de las mentiras seguirá inventando cuentos con los que cree engañar al pueblo, pero el desengaño será suyo y de nadie más.