VERACRUZ: EL PRIMER PASO ES ACEPTAR QUE SE TIENE UN PROBLEMA

0
18

Agustín Torres Delgado

Pa’ Vivir a gusto

Si se quisiera poner un ejemplo claro de cómo gobierna Morena en algunos estados, Veracruz sería perfecto: es una entidad que acumula errores, omisiones y decisiones cuestionables que, eventualmente, irán pasando factura en todos los frentes.

Sabemos que el primer gran fracaso está en materia de seguridad. Según la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental (ENCIG) del INEGI, 72.5% de la población de 18 años y más refirió que la delincuencia es el problema más importante que la aqueja; le sigue la corrupción, con 52.3%. Esto, pese a los anuncios reiterados de que “vamos bien” y a las cifras maquilladas.

Las desapariciones de personas en el estado son cotidianas, y los colectivos y organizaciones de la sociedad civil siguen haciendo el trabajo que le corresponde al Ejecutivo. La impunidad sigue siendo la regla, no la excepción. En materia de corrupción, ya lo hemos mencionado en otros textos: hay señalamientos graves sobre la gestión de Cuitláhuac García por el presunto desvío de más de 5 mil millones de pesos a través de una red de “empresas fantasma”, así como irregularidades en la obra del estadio “Pirata” Fuente, entre otras relacionadas con distintos rubros, de las que se quejan las y los ciudadanos y que no tienen visos de resolverse.

En materia económica, ni se diga: el estancamiento es evidente. Mientras en otros estados se compite por atraer inversión, en Veracruz no pasa nada. Existe una suma de factores para esta situación: la falta de certeza jurídica, la burocracia y la ausencia de una estrategia clara ahuyentan la inversión. El resultado es un mercado laboral débil y empleos precarios. Justamente, el desempleo aparece como el tercer problema más importante de la entidad, con 41.2%, según la ENCIG.

En materia de salud, la situación llega a lo indignante: hospitales sin insumos, falta de personal y mala atención. Justo esta semana, trabajadores de la salud se están manifestando en sus centros laborales en todo el estado para exigir pagos, mejores condiciones laborales y abasto de insumos, sin suspender el servicio a la población, por fortuna. En su pliego de demandas también se solicita mejorar el abasto de insumos médicos y la instalación de comisiones mixtas dentro del sistema IMSS-Bienestar.

En el rubro del medio ambiente, ni se diga: vamos muy mal. Los recientes incidentes relacionados con derrames de hidrocarburos han causado severos daños al ecosistema, afectaciones a comunidades y costos que se reflejarán a largo plazo. Precisamente esta semana, habitantes de la zona norte de Veracruz y del sur de Tamaulipas reportaron la presencia de grandes cantidades de peces muertos en el río Pánuco, particularmente en el estero del Camalote. No sabemos aún la causa ni tampoco las propuestas de solución, ni para este tema ni para los derrames. Aquí el problema reside en que la respuesta institucional ha sido minimizar los episodios, tratándolos como contingencias menores.

Qué decir de la educación, que desafortunadamente tampoco se salva. Veracruz enfrenta desde hace tiempo una crisis educativa: es la segunda entidad con mayor rezago educativo, con aproximadamente 2.1 millones de personas —26.3% de la población mayor de 15 años— sin concluir la educación básica. Infraestructura deficiente, deserción escolar, falta de docentes y escasez de recursos son algunos de sus principales problemas.

Consideremos que quizá lo que más preocupa no es cada falla por separado, sino el patrón: una administración que se preocupa más por la narrativa que por los resultados y las soluciones. Gobiernan para la foto, no para resolver. Responden con discursos triunfalistas a asuntos que exigen atención urgente.

La gestión de cualquier desastre no solo se mide por la capacidad de contenerlo, sino por la voluntad de reconocerlo. Aceptar que hay problemas en varios rubros abre el espacio para buscar soluciones. El primer paso es aceptar que se tiene un problema.

Veracruz ya no quiere discursos optimistas ni informes complacientes. Veracruz merece más; merece autoridades que entiendan que el poder no es un escaparate, sino una gran responsabilidad. Gobernar se mide por la capacidad de enfrentar la realidad, por incómoda que sea. Las consecuencias de no enfrentarla no desaparecerán; al contrario, se agravarán. Aún están a tiempo de hacer algo ¿no?

Agustín Torres Delgado

Secretario General de Acuerdos

Movimiento Ciudadano