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TRUMP: CUANDO EL DISCURSO DE ODIO ATERRIZA

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Vicente Luna Hernández

Lo cierto es que en política como en la vida misma hay que adaptarse a las condiciones y circunstancias que se van presentando, sean estas negativas o positivas, la inteligencia radica en minimizar y potenciar los efectos de cada una de ellas, esa “receta” la tiene muy bien aprendida el mandatario de Estados Unidos.
Diversos medios de comunicación de la potencia del norte dan cuenta del escenario adverso que presuntamente se respira contra Trump, las próximas elecciones legislativas que se llevarán a cabo en Noviembre próximo señalan el riesgo que los Republicanos tengan un resultado adverso ante los Demócratas y solo hay un responsable directo: Donald Trump.
Más allá de las simpatías o rechazo a su gobierno y a su política exterior, lo cierto es que hasta el momento ni Rusia, ni China han confrontarlo a Estados Unidos ante las acciones directas que a llevado a cabo contra sus aliados, la prudencia se ha impuesto pero seguramente algo estarán tramando para impedir ser avasallados – como potencias mundiales – por el gigante del norte.
Es una realidad que Trump le ha sacado “provecho” a los atentados contra su vida y a la seguridad física de algunos de sus seguidores e incluso de sus colaboradores que han sufrido ataques incluso mortales, la “victimización” como un patriota que defiende la Grandeza de Estados Unidos es la bandera con la cual se enrolla todo “populista” para consolidar su proyecto de gobierno, todo lo malo del país está encarnado en aquellos que están en contra de su gobierno y todo lo “bueno” para su país… más que su gobierno lo representa el mandatario populista y en ese aspecto Trump es un genio.
Ante los lamentables hechos violentos que sacudieron la Cena con Corresponsales de la Casa Blanca y que solo dejaron gritos, sustos, tal vez algún o alguna desmayada pero se logró inmovilizar al atacante y responsable de los disparos que expusieron las medidas flexibles y relajadas que rodean un evento que cuenta con la presencia del presidente de una potencia como EU, seguramente que más de un integrante del Servicio Secreto tomó nota de lo que NO se debe hacer ni permitir en estas clases de eventos multitudinarios.
Afortunadamente el atacante no logró su objetivo principal, sin embargo, en un contexto de guerra donde EU está involucrado contra Irán, en un escenario donde EU depuso de un presidente en funciones – Nicolás Maduro -, mantiene un frente abierto con Cuba y Colombia y seguramente la “animadversión” de organizaciones del narcotráfico declaradas por su gobierno como Terroristas, se requiere un trabajo de inteligencia, prevención y seguridad nacional digno de la principal o una de las principales potencias en el mundo.
Los acontecimientos ocurridos el Sábado 25 de Abril no pueden ni deben ser vistos con indiferencia o lejanos por el gobierno de México, cuando hay un atentado contra el presidente vecino seguramente este hecho tendrá un impacto de diferentes maneras en la relación política, de seguridad, comercial, entre otros factores de convivencia entre dos países vecinos, ¿hasta donde es responsable Trump con su discurso polarizante de estos actos violentos?
Lo cierto es que mientras la clase gobernante – de cualquier país – lanza un discurso de odio, de ofensas y ataques contra sectores sociales que no comparten ni apoyan sus políticas públicas desde la comodidad de una mesa, tarde o temprano ese discurso aterriza en territorio con funestas consecuencias.
El gobernante y todo político con poder debe estar consiente de sus responsabilidades y fuerza de sus palabras y discursos incendiarios en busca del aplauso fácil para “endulzar” a su base social, todo político debe estar consciente que pensar diferente es la riqueza cultural y política de toda nación democrática, aquellos que piensan diferente al gobernante en turno, no son enemigos ni quieren incendiar a la Nación, simplemente tienen otra visión de país y todo se debe dirimir en las urnas en el momento en que se lleven a cabo los procesos electorales con las garantías democráticas que le den una legitimidad y autoridad moral a los ganadores, sin embargo, ignorar aquellos que no alcanzaron una victoria electoral pero representan un sector de población, es uno de los pasos que llevan a la ingobernabilidad social que a nadie beneficia.
La lección de los hechos ocurridos en EU es que nadie está exento de un ataque por diferencias ideológicas y políticas, así como también de la responsabilidad social – más allá de sus políticas públicas – que tiene una o un gobernantes en el manejo de su discurso para justificar su gobierno, no se puede hablar a nombre de todo un pueblo cuando existe una parte de ese pueblo que no coincide con su gobierno y rechaza la simulación, la corrupción la impunidad, el doble discurso y la soberbia de quienes ejercen el poder y manejan los recursos públicos como si fueran de su propiedad personal, ¿quién puede decidir quién es pueblo y quién no? ¿Es la demagogia burda pero eficaz en pulsar cuerdas sensibles en ciertos sectores de la población el mayor riesgo contra la Reconciliación Nacional de cualquier nación?
P.D.- Con el ánimo que nuestro vecino este libre de toda “enfermedad” para que no contagie a nuestro país…Escribiré otro día.