ATANASIO IRRUMPE; CUITLÁHUAC EVADE Y NAHLE…

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Alejandro Aguirre Guerrero
Al Respecto

Hay momentos en política que revelan más de lo que aparentan.

El señalamiento de Atanasio García Durán contra la gobernadora Rocío Nahle García fue uno de esos momentos. No por su contenido, sino por el contexto en el que ocurre.

Porque no se trata de una crítica aislada.
Se trata de una declaración que surge desde un entorno político con antecedentes complejos, marcados por señalamientos persistentes sobre el manejo de recursos públicos y una administración que dejó más dudas que certezas.

Y eso cambia todo.

En política, no todos hablan desde el mismo lugar.

Algunos lo hacen desde la legitimidad construida.
Otros, desde la carga del pasado.

Por eso, la reacción del sistema político fue inmediata.

No en forma de confrontación abierta, sino en forma de delimitación.

Porque hay una regla no escrita que sigue vigente:
las diferencias se procesan, pero los excesos se contienen.

El posicionamiento del exgobernador Cuitláhuac García Jiménez llega después. Llama a la unidad, reconoce la legitimidad del gobierno actual y se distancia de la declaración inicial.

Pero en política, el orden de los factores sí altera la lectura.

Cuando una postura llega después de que el escenario ya cambió, deja de ser conducción…
y se convierte en corrección.

Y eso es lo que estamos viendo.

Mientras tanto, la gobernadora mantiene el control del momento: sin estridencias, sin confrontaciones públicas, pero con claridad en el ejercicio del poder.

Porque aquí no se trata de debatir quién tiene la razón.

Se trata de entender que hay límites.

Y que cuando esos límites se cruzan, el poder no se explica…

Se ejerce.