MORENA EN VERACRUZ

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Carlos Miguel Acosta Bravo
Impronta

Las críticas contra la gobernadora no son un hecho aislado, son el síntoma de una tensión interna que, si no se contiene, puede reconfigurar el mapa político en Veracruz.
En política, las declaraciones nunca son inocentes. Cuando una figura como la del padre del exgobernador Cuitáhuac García Jiménez, con peso local cuestiona a la gobernadora Rocío Nahle, el mensaje va mucho más allá de una diferencia personal, exhibe fisuras dentro de Morena que podrían escalar en un momento clave para el futuro del partido en el estado.
Lo que está en juego no es solo la narrativa pública, sino el control político rumbo a 2027. Una fractura que no es nueva, pero sí más visible, las críticas sobre el arraigo o el conocimiento del estado no son casuales. Apuntan a una tensión de fondo, la disputa entre liderazgos locales y estructuras vinculadas al poder central.
Este tipo de señalamientos suele aparecer cuando hay inconformidad en temas sensibles, la distribución de posiciones, el acceso a candidaturas y la toma de decisiones estratégicas. En otras palabras, cuando los equilibrios internos empiezan a romperse.
Y ahí está el verdadero riesgo, que la discusión deje de ser interna y se convierta en una confrontación abierta.
El proceso interno, donde se gana o se pierde todo, antes que en las urnas, los partidos ganan o pierden en su propio proceso interno.
Si estas tensiones crecen, Morena podría enfrentar un escenario complicado, bloques enfrentados, disputas por candidaturas y decisiones que ya no se resuelven por consenso, sino por presión o ruptura.
En ese contexto, el liderazgo de la gobernadora puede verse debilitado, no necesariamente por la oposición, sino por la incapacidad de cohesionar al propio partido.
La historia política reciente en México lo confirma, los partidos dominantes no se fracturan de un día para otro, pero sí comienzan a desgastarse desde dentro.Basta asomarse a la historia reciente del PRI, del PRD para tener una idea.
En 2027, el riesgo no es perder, sino dividirse, Morena mantiene una base electoral sólida, pero eso no lo vuelve inmune.
El mayor peligro no es una derrota inmediata, sino una erosión progresiva, Menor capacidad de movilización territorial, candidaturas sin respaldo unificado, liderazgos que operan por separado o incluso en contra.
Ese tipo de fracturas no siempre se reflejan de inmediato en las urnas, pero sí debilitan la estructura política que sostiene al partido.
Hasta el momento la oposición esta de espectadora… hasta que deje de serlo cuando el partido en el poder se divide, la oposición no necesita hacer demasiado.
Las disputas internas generan narrativas de crisis, desorden o imposición que terminan siendo más efectivas que cualquier campaña. Incluso una oposición débil puede capitalizar el desgaste si el conflicto se vuelve constante y visible.
Porque en política, muchas veces se pierde más por errores propios que por aciertos ajenos. Gobernar en medio del conflicto, Más allá del terreno electoral, estas tensiones tienen efectos inmediatos.
Impactan la percepción de liderazgo, generan dudas sobre la estabilidad política y pueden complicar la relación con actores clave: alcaldes, empresarios o sectores sociales.
Si el conflicto escala, el costo no solo es político, sino también en la capacidad de gobernar con eficacia. El fondo del problema, nada de esto es casual. Estas declaraciones forman parte de una disputa anticipada por el poder.
En estados donde un solo partido concentra fuerza, la verdadera competencia no está afuera, sino adentro. Y ahí es donde se definen las candidaturas, los liderazgos… y muchas veces, el resultado final.
El reto de Morena consiste en que la crítica contra Rocío Nahle puede ser un episodio más… o el inicio de una fractura mayor. Todo dependerá de la capacidad de Morena y de la propia Gobernadora para procesar sus conflictos internos y lograr la unidad interna.
Si logra contenerlos, el impacto será limitado. Si no, el riesgo es claro, desgaste, división y una ventana abierta para que otros actores políticos avancen.
Porque al final, en política, el mayor enemigo de un partido en el poder no siempre está enfrente… sino dentro de sus propias filas.
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cacostabravo@yahoo.com.mx
Maestro en Comunicación por la Universidad Iberoamericana. Formó parte del cuerpo académico en comunicación en la Ibero y en la Universidad Anáhuac, campus norte CDMX.