MOVIMIENTO vs MOVIMIENTO

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Salvador Muñoz

Los Políticos

Si la idea era instalar en el imaginario del potencial electorado una confrontación entre los dos “Movimientos” partidistas, déjenme decirles que van por buen camino.

El escenario que se va dibujando rumbo al 2027 pinta guinda y naranja… no hay azul y mucho menos rojo. Al PAN y al PRI ya ni los están sacando a cuadro.

Pareciera que la intención final, de aquí al 2030, es algo muy parecido a lo que durante tantos años se vivió en el Priato: un sistema “bipartidista” donde, curiosamente, sólo gobernaba uno.

Sí, claro: Movimiento Ciudadano levantará la mano y ondeará la bandera del triunfalismo tanto en Veracruz como en el Altiplano. Hará cuentas alegres, presumirá crecimiento, hablará de futuro, de frescura, de juventud, de nueva política… igualito como lo hizo el PAN durante muchos años cuando mandaba el PRI. O sea: oposición con aspiraciones, pero con permiso para existir.

No digo que vayan a desaparecer el PRI, el PAN o el PT… de cierto modo siguen siendo necesarios. Como fueron necesarios, en su momento, otros partidos que hoy sólo sobreviven en la memoria, en los archivos del INE y en alguna playera vieja de campaña guardada en el clóset de un mapache electoral jubilado.

Pero el hecho es que hoy, si se habla de una contienda electoral competitiva, la conversación se reduce a dos Movimientos: Morena y Movimiento Ciudadano.

No sé de quién sea la idea para llegar a esto. Si de Morena. Si de Movimiento Ciudadano. El peor escenario sería que fuera de ambos. Sería demasiado perverso, malvado, maquiavélico… y como en política mexicana eso casi nunca pasa, démosles el beneficio de la duda. Nomás tantito, tampoco nos hagamos los ingenuos con diploma.

Luego entonces, la narrativa ya está asentada. Ya está en la cartelera. Ya está en el escenario. Viene ahora la parte más interesante: sostener el espectáculo sin que se les caiga la escenografía.

Por el lado de Morena, el reto es seguir actuando como partido fuerte, hegemónico, mayoritario, papá de los pollitos y administrador oficial de la esperanza. El problema es que el escenario se le está complicando por varios frentes, y quizá el más apabullante sea el de Rubén Rocha Moya. Porque si ese caso termina por caer con todo su peso, puede provocar en Morena algo más que un raspón: puede convertirse en efecto dominó. Y ya sabemos que cuando cae una ficha, las demás no preguntan si tienen fuero.

Por el lado de Movimiento Ciudadano, el desafío es convertirse de verdad en la opción para el ciudadano harto de los mismos de siempre. La marca tiene con qué: discurso fresco, imagen joven, buen marketing político y ese aire de “nosotros no somos ellos” que tanto vende cuando el electorado anda buscando dónde estacionar su enojo.

El problema es que, si se mantiene la especie de que MC puede convertirse en casa de recepción para ex del PRI, ex del PAN y hasta ex de Morena, entonces la “opción” corre el riesgo de terminar siendo lo mismo de siempre, nomás que con tenis fosforescentes y jingle pegajoso.

Porque una cosa es abrirle la puerta a nuevos perfiles y otra muy distinta convertir al partido en sala de espera de políticos reciclados. Y ya sabemos: en Veracruz hay políticos que no cambian de partido por convicción, sino porque en el anterior ya no les dejaron ni la cafetera.

Pero si el escenario es complicado para quienes quieren ser las estrellas estelares del 2027, basta voltear a ver al PAN, al PRI y al PT.

El PAN parece seguir buscando en qué momento se le fue el país, el estado, la narrativa y hasta el manual de oposición. El PRI continúa en su gira del adiós, aunque todavía hay quienes creen que no está muerto, sino nada más descansando tantito desde hace varios procesos electorales. Y el PT, bueno… el PT siempre encuentra la manera de estar donde haya presupuesto, causa o convenio que abrazar.

¿Y el Verde?

El Verde ni sufre ni se acongoja. Mientras pueda seguir como rémora de Morena y tenga garantizada su sobrevivencia, no hay mayor drama. Ideología no tendrá mucha, pero instinto de supervivencia, ése sí lo trae más desarrollado que político en año electoral.

Por lo pronto, el escenario se va montando para colocar la batalla estelar del 2027: Movimiento contra Movimiento.

Morena contra MC.

Guinda contra naranja.

El partido que presume tener el pueblo contra el partido que presume tener el futuro.

Y en medio, como siempre, el ciudadano… ese invitado incómodo al que todos dicen representar, pero al que casi nadie le pregunta si quiere seguir pagando boleto para ver la misma función con distinto vestuario.