Salvador Muñoz
Los Políticos
Si algo dejó claro el incendio del yate “Squalo” en la Riviera Veracruzana, es que la austeridad franciscana nomás aplica para los mortales… porque hay ex funcionarios que pasaron del gis, el pizarrón y los discursos pedagógicos al club náutico, las cubas premium y los paseos entre manglares.



Y es que, según los datos que comenzaron a circular desde anoche, la embarcación siniestrada presuntamente pertenece nada menos que a Zenyazen Roberto Escobar García, diputado federal y ex titular de la SEV en tiempos del cuitlahuismo feliz… ese sexenio donde algunos juraban vivir casi casi como Benito Juárez, pero terminaron más cerca de “Luis Miguel, la serie”: Cuando calienta el sol…
El reporte indica pérdida total del yate “Squalo”, una joyita recreativa que terminó hecha carbón flotante tras una supuesta falla eléctrica.
Lo bueno es que todos sobrevivieron.
Lo interesante… es el contexto.
Porque uno revisa las fotos y aquello parecía operativo mixto entre Marina, Policía Estatal y capítulo perdido de “Acapulco Shore versión 4T”.
Ahí aparece el diputado, descalzo, en short fosforescente, tatuaje de serpiente en la espalda, todo “mamey”, caminando entre elementos armados mientras deja atrás el muelle del lujo. Una escena tan surrealista que parece póster alternativo de Narcos: Riviera Educativa.
Y claro… las redes hicieron lo suyo.
Que si el maestro salió muy aplicado para las finanzas personales.
Que si la SEV sí dejaba para útiles… pero náuticos.
Que si la Nueva Escuela Mexicana ahora incluye prácticas en altamar.
Que si el “Squalo” era parte del programa “Aprende a navegar con cargo al erario”.
Porque admitámoslo: en Veracruz ya nadie se sorprende cuando un político pasa de servidor público a magnate tropical en tiempo récord. Aquí hay funcionarios que entran declarando un Tsuru y salen oliendo a bloqueador europeo y gasolina premium para yate.
Y luego viene el detalle más sabroso del reporte: las acompañantes.
Porque el documento enumera a jóvenes de entre 29 y 31 años, además del capitán de la embarcación. En automático, el pueblo bueno y sabio hizo lo suyo y bautizó el paseo como “la excursión con las sobrinas”.
Ya sabe usted cómo es Veracruz: aquí un político no puede subirse a un yate con mujeres jóvenes porque inmediatamente el respetable empieza a repartir parentescos inventados:
-“Son sus sobrinas”.
-“Son amigas de la familia”.
-“Son del equipo técnico”.
-“Andaban viendo temas educativos”.
Sí, claro… seguramente analizaban el impacto pedagógico de los manglares.
Y ojo: nadie cuestiona que un diputado pueda tener dinero, pasear o disfrutar la vida. El problema empieza cuando el contraste pega en la cara de miles de maestros que siguen comprando material didáctico de su bolsa, mientras algunos ex jefes educativos parecen egresados del catálogo de Miami Vice.
Porque una cosa es salir adelante… y otra muy distinta salir disparado del “Chipendeil” al servicio público para brincar directo al muelle VIP.
Al final, el “Squalo” terminó consumido por las llamas.
Metáfora involuntaria del sexenio pasado: mucho humo, mucho lujo inexplicable… y al final, puro fierro chamuscado flotando en el estero y Zenyazen, presumiendo puercazo.



