Salvador Muñoz
Los Políticos
Cuenta la leyenda que Eric Cisneros Burgos acostumbraba reunirse con su grupo de trabajo, socios y amigos al menos una vez por semana, ya fuera en su casa o en la del íntimo Pepe Toño Murrieta.
Como muchos ya han de saber, recién desempacado de Baja California, Bola 8 encontró en lo que queda de este Pueblo Mágico el punto estratégico para realizar su trabajo político-electoral y, posteriormente, continuarlo ya como el número dos del Gobierno estatal.
Maravillado, como tantos turistas que conocen Coatepec, no tuvo empacho en soltar entre sus convidados de piedra, en una de esas tantas reuniones, una frase que acompañaba su gusto por esta tierra cafetalera:
—Hasta me dan ganas de ser presidente municipal.
Aquello dio pie, seguro sin proponérselo, a toda una cadena de acontecimientos que terminaron por darle otro giro al gobierno de Cuitláhuac, cuando Murrieta le respondió:
—No, amigo, no… tú estás para algo más grande… ¡para Gobernador!
El resto de la historia ya la conocemos… y algunos todavía la padecen.
II
La anécdota viene a colación porque ahora que se aproxima la renovación del Poder Legislativo, tanto federal como local, en Coatepec parece estarse gestando el Mini-Mi de Bola 8 en la figura del Presidente Municipal.
Aunque aquí no sabemos si también tiene sirenas que le cantan al oído o si él solito ya se convenció de que está para cosas más grandes que ser alcalde.
En corrillos de Palacio Municipal del Pueblo Mágico corre la versión de que Nacho Luna cree a pie juntillas de que, si hay un moreno capaz de devolverle a su partido la curul local, hoy en manos del PT, ese es él.
Por ello, se comenta que habría la intención de convencer a la Gobernadora y al partido de que él tendría que ser el candidato a la diputación local.
Y aquí no es el barrio el que lo respalda… son los “likes”. Que no es lo mismo, pero en tiempos modernos algunos ya los confunden con votos.
III
¿Hablamos entonces de que Nacho Luna sólo estaría un año como alcalde de Coatepec?
Sí y no.
Sí, porque de acuerdo con su sueño, proyecto o aventura –cada quien póngale el nombre que mejor le acomode– pediría licencia para competir por la curul local.
No, porque según sus cálculos, números y cantidades de “likes” que reciben sus publicaciones en feis, ganaría la elección, rendiría protesta como diputado y, acto seguido, pediría licencia para regresar a Palacio Municipal, dejando en manos de su suplente o suplenta –detalle que todavía estaría por definirse y afinarse– la curul ganada.
Incluso, se dice que tal decisión la dejaría en manos de Morena para que el partido pusiera a quien quisiera.
Algo que no ve tan mal Carlos Marcelo Ruiz Sánchez, aunque no necesariamente compartiría Rigo Amezcua.
Pero en todo este trazo político, hecho quizá con plumón de campaña y calculadora de “me gusta”, hay un ligero detalle que parece escaparse de las cuentas alegres de lecherita de Nacho Luna.
IV
Desde que Morena sentó sus reales en Veracruz y en Coatepec, al menos en la curul local han pasado tres hombres: Raymundo Andrade, El Coreano Luis Ronaldo Zárate y Ramón Díaz Ávila, quien si bien no es moreno, sí es aliado… y para efectos prácticos, también cuenta.
Las que, al parecer, no cuentan mucho para Morena en este distrito son las mujeres, pero para efectos de contrarrestar la tesis, aquí, sin hacer demasiado ruido, aparecen dos nombres: Arely Bonilla y Xóchitl Guzmán Segundo. Ambas empresarias. Ambas con presencia en la zona.
La lógica obligaría a pensar que entre ellas podría estar la verdadera contienda interna para definir a la candidata de Morena por la curul. Pero si se le echa más coco, el asunto podría aterrizar incluso en otra ruta: definir quién de ellas encabeza y quién acompaña como suplente, pensando no sólo en el 2027, sino también en ir caminando hacia el 2029.
Por supuesto, eso podría echar abajo el proyecto de Nacho Luna, cimentado no tanto en recuperar para Morena la curul local, sino en demostrar el poder que cree tener.
Así, igualito, quizá inflado por algún amigo que un día, entre café, ambición y aplausómetro digital, le dijo:
—Nacho, tú estás para cosas más grandes…



