Juan Javier Gómez Cazarín

Lo que yo pienso

Lo hemos dicho muchas veces: amor con amor se paga.

Y ya está más que comprobado que las promesas de la gobernadora Rocío Nahle al pueblo veracruzano se cumplen, como la mujer seria y de compromiso social que siempre ha sido.

Ustedes se han de acordar de que, en marzo de este año, más o menos 25 mil veracruzanas y veracruzanos recibieron el apoyo del Programa de Apoyo para el Bienestar de Pescadores y Acuicultores (Bienpesca).

Ese es un programa nacional que respalda al sector pesquero y acuícola de todo el país con 8 mil pesos al año, lo que les permite mejorar sus equipos, sin tener que usar dinero que es para los gastos de su familia.

Pero en Veracruz, la gobernadora Rocío Nahle hizo una promesa extra: del presupuesto del Gobierno del Estado, ella destinaría 4 mil pesos adicionales para algunos pescadores, que presentan condiciones más difíciles.

Dijo que sería a partir de mayo. Y como ya estamos en mayo, ayer anunció que empezará la entrega de los apoyos comprometidos. Casi 20 mil pescadores recibirán en los próximos días el beneficio.

Esa es la diferencia entre la ingeniera Rocío Nahle y los innombrables alacranes que presumen darnos ánimos, mientras le pegan al pueblo la puñalada.

Mientras otros se abrazan de los enemigos de Veracruz, festejándoles sus cumpleaños y conviviendo en fiestas elegantes, pagadas con dinero robado al país y el estado, la Gobernadora se dedica a trabajar y a dar resultados.

Mientras otros le cantan Las Mañanitas y le aplauden el soplido de las velitas del pastel a quienes saquearon Veracruz, la Gobernadora sí tiene memoria y coherencia para trabajar por la gente.

Mientras otros brindan y se toman fotos que a la mayoría de los veracruzanos nos darían vergüenza, la Gobernadora se toma fotos con la gente a la que sirve, con el pueblo de Veracruz.