Gonzalo Guízar Valladares
En voz alta

Preservar y difundir el patrimonio inmaterial veracruzano, es una tarea que pocos gobernadores en la historia de Veracruz se han propuesto como prioridad. Hoy, la ingeniera Rocío Nahle se dio a la tarea de reunir expresiones tradicionales de las 10 regiones del estado y de los 13 pueblos originarios de Veracruz, incluyendo a la comunidad afromexicana, a través del Festival Yolpaki.

«Yolpaki» proviene de la lengua náhuatl y significa «corazón feliz» o «corazón alegre». Y se le llamó así por dos razones principales, primero reflejar la identidad veracruzana y segundo plasmar el propósito del evento. Incluyó al patrimonio inmaterial desde Pueblo Viejo hasta Las Choapas; exaltando regiones desde la Huasteca hasta el Sotavento.

Y es que, la cartelera artística y cultural, fue fantástica, ya que se exhibió un fandango monumental, hubo desfiles folclóricos, así como exhibiciones de los Pueblos Mágicos, ceremonias rituales y música de son jarocho.

Reunió a más de 700 expositores, incluyendo artesanos, productores y cocineras tradicionales provenientes de 10 regiones de Veracruz y diversos pueblos originarios y afromexicanos.

El encuentro, que tuvo su segunda edición, cubrió cabalmente su fin primordial: Impulsar la economía social solidaria, fomentar el turismo cultural y promover la preservación de las lenguas originarias.

El puerto de Veracruz lució pletórico: Más de 50 mil asistentes en los eventos; y con esta segunda versión del Festival Yolpaki, queda demostrada la visión de la jefa de las instituciones de nuestra entidad.

Culturalmente, podríamos enlistar un calendario de actividades como la Cumbre Tajín, Xantolo, La Candelaria, Xiqueñada, El Carnaval y hasta el Salsa Fest; en los que deberá incluirse este grandioso evento. Estamos en los inicios de una nueva tradición: Festival Yolpaki.