Arturo Reyes González
Burladero
En la entrega pasada de Burladero le entramos al tema del heroico episodio del capitán calzoncillos caros, sí, del doctor Zenyazen en esa ocasión contra los malvados del pasado en el manglar de los millonetas, donde lo pudimos ver ahora rescatando a las bellas y jóvenes chicas que se dieron un rato y la oportunidad para rentar un bello y lujoso yatecito a fin de disfrutar su tiempo libre en medio de la hermosa naturaleza del estado de Veracruz… ¿todo eso? Sí.
La historia ya de casi todos conocida se ha abordado casi al punto del agotamiento, sin embargo, en atención a nuestros muy apreciados lectores que nos escribieron para solicitarnos que les ayudemos a tener voz y no quedarse con dudas respecto de los hechos, eh aquí los siguientes puntos.
Las preguntas
Uno, ¿por qué a pesar de insistir, al inicio e incluso después, casi al final de las entrevistas, en la joven hija en la moto acuática -que nos dicen, difícilmente son baratas- jamás de los jamases se mostró ni a la chica ni a la moto?
¿La fue a guardar para que no la vieran?, ¿a la moto o a la hija? ¡A las dos!
¿Porque muy probablemente es cara, bastante cara?
Refiere o se infiere a que estaba o estuvo presente en una casa de la zona del manglar donde se dieron los hechos, precisamente de donde partieron él y su hija para humildemente dar el “rol” por la zona ¿por qué nunca refirió a la persona de la casa?
Que nunca dijo… estaba en la casa de… de mi prima, de un amigo, de fulanito, de mi cuñada, en fin, usted entiende, ¡nunca!
Y luego entonces, ¿la moto también es de alguien más? casualmente, ¡mmjum! O la neta es propiedad de la familia, ¿o de algún prestanombres?
Porque es -nos parece- más fácil decir, vine a casa de… y pues ahí estábamos y ahí regresó mi hija para guardar la moto acuática… algo así pues…
¿Y la señora?
No era o es relativamente lógico que la señora, su esposa, lo acompañara a platicar, charlar, consultar la situación de las jóvenes, las chicas que iban en el yate y que nada, absolutamente nada tenían ni tienen nada que ver con su marido, cero, meras circunstancias de la vida, la foto hubiera sido excelente para él.
Después de esa foto, qué dudas ¡ninguna!¡cero!
¡Pero tampoco la hija!
Volvemos a la hija, que dicen, dicen… tiene algunas aspiraciones polacas producto de ver la carrera ascendente y exitosa de su señor padre.
Se imagina la fotografía donde las chicas o alguna de ellas, a la que dicen ayudó a rescatar, le da públicamente las gracias y le reconoce su apoyo, ¡vaya reconocimiento! Pa´rriba en las encuestas, pero no, nada, cero, ¿por qué?
Pero ya que hablamos de dudas, pues bastaba decir, creo, “miren, fui de visita a la casa de mi amigo, amiga, amigue, aquí está” y ya. “Ella, ellos nos prestaron la moto, la acuática, no es nuestra, ya ven, no mentimos”.
Caray, nos pidieron también, finalmente preguntar si ya cambió de amistades y ya no frecuenta a las de antes, y ahora puro fifi, puro de su nivel, de su condición económica
Y otra… sobre los gastos médicos
Finalmente
¿Que por qué el diputado federal pastor del rebaño jarocho, Don Zenyazen Escobar, fue a pagar parte de los gastos de las afectadas por el incendio?
¡Que no pagó todo!, pues no, pero una parte sí…
Y aquí volvemos a su gustada parte de Burladero, de usted qué opina
¿Por qué pagó Zen?
a) Porque es un ciudadano humano y responsable
b) Para que vieran todos que él sí es un actor político sensible
c) Porque le sobra lana y pues era la ocasión
d) Para que el de los yates le deba una (quizá hasta con intereses)
e) Porque alguien le dijo que eso podía ayudarle a su imagen
f) Porque sí
g) ¿Y por qué no?
h) C y D pero no A
i) Ninguna de las anteriores
En fin, esperemos a ver en qué acaba la historia. Pobre doctor Zen, todo por ser buena gente y querer ayudar.
Ven, luego por eso la gente prefiere no ayudar ni meterse, pero, pero al final todo se sabe. Así que a esperar a que se recuperen las chicas, porque a estas no las puede desaparecer a todas… ni mandar a Venezuela (según).
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