Felipe de Jesús Fernández Basilio
Desde a Janela
¿Qué tanta soberbia se necesita para creer que a pesar de todo lo que se está sabiendo sobre contubernios con el crimen y promesas incumplidas hay que tener para realmente creer que todo el país sigue siendo territorio de MRN?
Peor aún, ¿Cuánta soberbia se necesita para llevar a un estado que es norteño, que ha sido cuna de grandes movimientos frente al gobierno central y que se encuentra gobernado por la oposición para llevar a lo peor que tienen en cuanto a imagen pública como son los dos andreses (uno varón hijo de su prócer y símbolo máximo de la frivolidad y la corrupción desde el poder y la otra mujer, representante directa de quien es señalado de con haber pactado con el crimen organizado a través de “la barredora”) para dirigir una marcha en contra de la gobernadora local?
Así es, con Andy y con Andrea el partido en el poder exhibe plenamente que su músculo consiste precisamente en lo que se les ha señalado: corrupción y acuerdos con las mafias.
Se podrá decir que la gobernadora Campos se les adelantó, que les puso varias celadas y lo que quieran decir.
No se descarta que así haya sido, pero ni eso en sus buenos tiempos hubiese sido suficiente para hacer fracasar tan estrepitosamente una marcha convocada por la plana mayor de MRN.
Y es que el problema que tienen es que los hechos y las evidencias los han rebasado y en lugar de tratar de lavarse un poco la cara, se están hundiendo más al negar la corrupción y la criminalidad de los suyos y, para colmo, defenderlos a ultranza frente a cualquier acusación sin importar de donde venga.
Más aún, siguen presentando como las caras más visibles de su movimiento a los personajes más señalados por haber cometido toda clase de ilícitos y eso llega a pesar bastante en la opinión pública y más cuando pasan años y años y no se percibe ningún intento de depurar tanto al partido como al gobierno.
Quieren emular al PRI pero no aprendieron sus lecciones y es que, aunque no nos guste nada un sistema como el del PRI, hay que reconocer que sabían depurar lo que les causaba problemas de imagen.
Y así vimos como cuando resultaba necesario caían gobernadores, amistades del presidente o quienes fueran necesarios con tal de reparar la imagen del régimen.
En cambio, hoy en día en el gobierno de la transformación que no fue y ni tampoco será, el comportamiento de todos es como de una vil camarilla de bandidos en la cual se protegen unos a otros hasta llegar a la vergüenza si es necesario.
Las evidencias tanto de ilícitos como de frivolidades abundan y nadie es presentado ante la justicia, que además gracias a las tómbolas y los acordeones ya no es justicia.
De igual manera, las obras faraónicas en las que estos bandidos fueron piezas claves para otorgar los contratos para su realización, y de los cuales se llevaron importantes tajadas, han sufrido todo tipo de percances debido a lo mal planeadas y también mal realizadas a causa de los sobrecostos y los autores de las tragedias no solo andan libres por el mundo, sino que también son la cara más visible de su partido para buscar un cargo público en las próximas elecciones que les permita continuar con el saqueo.
Así es, Andy y Andrea son el ejemplo más vivo de que el partido en el gobierno no tiene la más mínima intención de depurarse y también dejan en total evidencia que las palabras tanto de Sheinbaum como de Montiel, son solo eso, palabras.
Por ello no es de extrañar que los movimientos de masas que estos personajes encabecen, terminan siendo un rotundo fracaso, y esto es porque aquella vieja consigna contra el PRI sigue vigente: “El pueblo se cansa de tanta pinche transa”



