Ana Rosa Valdés Salazar
En mi Opinión

​Muy a su estilo -si es que puede llamársele así- Morena vuelve a recurrir a la táctica de la simulación para darle la vuelta a las leyes y anticiparse a los procesos electorales, mediante la designación de coordinadores de la defensa de la 4T en territorio, que luego se convierten en candidatos, mediante encuestas en las que ya no creen ni sus propios partidarios.
​Esta vez, con sus aliados PT y PVEM, iniciaron sus preparativos con miras a definir candidaturas para las elecciones de 2027, en las que estarán en disputa en todo el país: 500 diputaciones federales -300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional-, 17 gubernaturas, 1088 diputaciones locales y 680 ayuntamientos.
​En Veracruz, nada bien le fue al partido oficial que ha dejado de ser hegemónico en las elecciones de ayuntamientos realizadas en 2025, donde obtuvo el triunfo en 11 municipios por sí solo, y en 60 en coalición con el PVEM. Un total de 71 municipios de los 212 en que se divide el Estado, ¡sólo un tercio para un partido que supuestamente arrolló en las elecciones de 2024, que le dieron la Presidencia de la República y la Gubernatura de la Entidad!
​​Las perspectivas de Morena para las elecciones de 2027 se ensombrecen por el impacto jurídico y político de las acusaciones del gobierno de Estados Unidos contra actores del oficialismo, de presuntos vínculos con el crimen organizado.

​Cómo estarán las cosas al interior del Movimiento de Regeneración Nacional que su nueva dirigente nacional puntualizó, al asumir el cargo, que “es momento de hacer un examen de conciencia y que, si alguien detecta corrupción en su gobierno, hay que hacer a un lado a quien incurra en esas prácticas… el Movimiento de Regeneración Nacional debe garantizar que sus representantes sean mujeres y hombres con principios y valores, honestos y con un compromiso real con el pueblo (a otro perro con ese hueso, digo yo)… no serán candidatos, aunque hayan ganado la encuesta cuya convocatoria se lanzará en junio, si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción.”
​Sin embargo, los escándalos se le multiplican al partido en el poder: mientras la Presidenta Sheinbaum, pidiendo pruebas, trató de proteger a los políticos y ex funcionarios de Sinaloa acusados por Estados Unidos y encabezados por el gobernador hoy con licencia, dos de los señalados ya se entregaron a las autoridades de ese país, con lo que tácitamente aceptaron culpabilidad, pues aunque de entrada se declaren inocentes será para negociar una pena disminuida.
​Y lo peor: en las alturas del régimen se teme por las noticias que pronto llegarán desde el vecino del norte, donde el director del FBI ya anunció que la lista de políticos y ex funcionarios de Sinaloa requeridos por su país es sólo el principio de lo que está por venir, pues hay más políticos mexicanos investigados por sus nexos con el crimen organizado.
​¿De dónde sacará Morena candidatos que reúnan los requisitos enunciados por su nueva dirigente nacional, si por todos lados surgen evidencias de la corrupción desbordada de políticos morenistas? Ahí está el caso del diputado federal Zenyazen Escobar García, quien ya no sabe qué explicación dar sobre su presencia en la escena de un yate incendiado en la Riviera Veracruzana, donde dos mujeres resultaron lesionadas. Por más que lo niegue, los hechos apuntan a que la embarcación siniestrada, con un valor de entre 3 y 6 millones de dólares, era de su propiedad. ¿Dónde está la austeridad republicana?

​No, las cosas no le pintan bien a Morena para las elecciones de 2027, nada bien. Las dificultades para encontrar candidatos sin vínculos con la delincuencia son incompatibles con la narrativa oficial de la cuarta transformación -que más bien es transformación de cuarta-: la austeridad, la pobreza franciscana y la cercanía con el pueblo las desmienten los lujos y los privilegios de quienes bajo esas siglas y las de sus aliados han llegado a cargos de poder para enriquecerse y, sin pudor alguno, hacen ostentación de esa riqueza mal habida.
​Por ello el título que elegí para esta colaboración: SIMULAR SIN PARA QUÉ, porque eso es lo que caracteriza al actual régimen, la simulación, que según el Diccionario de la Real Academia es la acción y efecto de simular, que a su vez significa representar algo, fingiendo o imitando lo que no es.
​El régimen simula tenerlas todas consigo cuando no sabe ni qué hacer frente a las presiones de Estados Unidos y las torpezas de malos políticos como Zenyazen y muchos otros como él que abundan en Morena. Esas presiones se intensificarán, apuntarán más alto y no parece que pueda haber mucha resistencia para oponerse a ellas.
​¿Qué sucederá? …
​Para qué tratar de adivinar lo que de todos modos vamos a saber, aconsejaba con su proverbial sabiduría don Jesús Reyes Heroles.