Sergio González Levet

Sin tacto

Hay de comparecencias a comparecencias. Unas son totalmente inútiles, aburridas y nefastas, por ejemplo las que han hecho ante la Legislatura de Veracruz para glosar el Informe de Gobierno quienes han sido funcionarios del gabinete ampliado desde que el PRI era el PRI, cuando el PAN fue el PAN yunista y ahora con las administraciones -es un decir- morenistas.

     También hay comparecencias de quienes son partes o testigos en juicios civiles, que acuden a dar sus versiones de los hechos, tantas veces tan encontradas que los jueces tienen que hacer un verdadero prodigio de deducción para dar con la verdadera.

     Y finalmente, aunque no sea la última definitiva, están las comparecencias que tienen que cumplir quienes son citados por la autoridad fiscal como probables implicados en algún delito o como testigos de la comisión de alguno.

     Esas tales comparecencias pueden ser disfrazadas, por algún interés gubernamental o político, con el manto del eufemismo, que es cuando el citador dice que los llamados a cuentas sólo fueron convocados “a hacer alguna declaración”.

     Aquí se da el caso de que muchos sospechosos son atraídos hacia la Fiscalía a declarar y una vez que se presentan les cambian en automático su condición legal de “posible testigo” a “sospechoso” o “indiciado”, y ahí mismo los toman presos (ésa es una alternativa que ha puesto a pensar seriamente a la Gobernadora de Chihuahua).

     La Fiscalía General de la República, por ahora en las amistosas y morenas manos de Ernestina Godoy Ramos, se decidió finalmente y se puso a llamar a comparecer (o invitó a que se presentaran a platicar) tanto al Gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y a los otros nueve implicados por la Fiscalía de Estados Unidos, como a la Gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.

     La vox pópuli dice que a Rocha y sus secuaces se le llama por apoyar a los cárteles de la droga y a Maru por atacar a los cárteles de la droga, y ya se sabe que es la voz de Dios.

     Y como los de Sinaloa son de casa para los de la Cuarta Transformación (“Es como mi hermano, y le quito el ‘como’: es mi hermano”, dijo públicamente de Rocha Moya mientras lo abrazaba el patriarca macuspano) son y serán tratados de maravilla, con “justicia y gracia”. Y como la panista Maru Campos es oposición y jefa de uno de los enclaves estatales que aún le quedan a Acción Nacional, pues será y es tratada con dureza, con “justicia a secas”.

     Hay pues de comparecencias a comparecencias, y en el pecado del maltrato llevarán la penitencia y revelarán sus oscuras intenciones las autoridades judiciales guindas.

     Lo vamos a ver y el pueblo lo reprobará también.

sglevet@gmail.com