Vicente Luna Hernández

La Selección Alemana de Fútbol cantó “México mi amor”, el tema fue grabado por el representativo germano en colaboración con el famoso cantante y actor austríaco Peter Alexander como un homenaje a la hospitalidad del país anfitrión de la Copa del Mundo de 1986.
Ante lo cercano del primer partido de nuestra selección contra Sudáfrica y los tiempos “agitados” que se viven en relación a la relación México-Estados Unidos, me permito hacer una pausa y lanzar una pregunta al aire:
¿Qué une realmente a los Mexicanos?
Está claro que la lucha contra los grupos del Narcotráfico no está en primer lugar, el embate del Departamento de Justicia – de nuestro principal socio comercial – contra funcionarios y ex funcionarios de un Estado gobernado por Morena no causó ninguna “gracia” en el gobierno de la república que por cierto, también es color guinda.
La defensa de la Soberanía ante la incursión ilegal de agentes de la CIA en un Estado, – Chihuahua – gobernado por el PAN permitió que el partido en el poder presidencial cerrar filas y “empatara” el marcador para justificar la negativa a detener con fines de extradición a 10 servidores y ex servidores públicos del gobierno de Sinaloa ante la falta de pruebas, mismas “pruebas” que ante la entrega voluntaria de 2 de los acusados ya se encuentran en los despachos de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York.
El ambiente político está enrarecido, agresivo de palabras y algunas veces, en los hechos, – la sesión de ayer en la Cámara de Diputados es un ejemplo trágico- cómico- musical -, sin embargo, pronto el contagió por la fiesta mundialista logrará que los colores guindas, – junto con sus aliados – “bailen” con los azules, rojos y naranjas, abrazados y tomados de la mano muestren una civilidad que – lamentablemente no siempre se logra – demuestre la fraternidad, amabilidad, solidaridad, alegría, entusiasmo, unión…del pueblo de México, ¿acaso los políticos, la clase – aunque muchos es lo que menos tienen – gobernante no son pueblo?
En 1986 los alemanes cantaron :
“¡México, mi amor, mi amor, mi amor!
El orgullo en sus canciones es el espejo del alma.
¡México, mi amor, mi amor, mi amor!
Bajo el sol rojo nos volveremos a ver”.
“Un saludo desde el corazón, para ustedes,
Cuando suene la música de mariachi.
Donde el sol calienta tan intensamente,
Está nuestro hogar temporal”.
La diferencia entre la canción y la realidad es que los alemanes venían de paso y para nosotros México siempre será nuestra casa, ¿quien debe de cuidarla y defenderla?
Esta claro que la verdadera transformación no depende de un partido político, un “mesías tropical” o un “ barbado del norte”, tampoco de un caudillo del Sur ni algún ni de algún “güerito” con cabello anaranjado, mal haríamos en apostar a alguno de ellos como eje articulador de la unidad nacional, que nadie se confunda, en cada barrio, en cada colonia, en cada fraccionamiento, en cada ranchería, en cada comunidad, en cada barrio, en cada mesa familiar, el verdadero clamor popular debe ser:
“¡México, mi amor, mi amor, mi amor!
El orgullo en sus canciones es el espejo del alma.
¡México, mi amor, mi amor, mi amor!
Bajo el sol rojo nos volveremos a ver”.
La verdadera fiesta no es la celebración de la llegada a palacio nacional de un partido político ni la llamada 4 transformación, la verdadera alegría y sentido de pertenencia nacional es y será siempre tener conciencia que México es más, mucho más que una fuerza política y más, mucho más que nuestras carencias sociales.
Es difícil y tal vez casi imposible que exista una convocatoria nacional y todos acudan, ¿qué es lo que realmente une a los mexicanos? ¿Acaso debe de llegar “alguien “ de fuera a poner orden? ¿Quiénes son los “nacionalistas” y quienes los “traidores a la patria”?
Por mientras sigamos cantando:
“¡México mi amor, mi amor, mi amor”!
P.D.- Con el animo que la violencia política verbal y física no cunda entre las bases sociales…Escribiré otro día.