Omar Zúñiga
De Primera Mano

Con la solemnidad característica de quien ha vivido décadas en las trincheras de la política veracruzana, Américo Zúñiga hizo público este jueves un comunicado que, entre líneas nostálgicas y frases cargadas de dignidad, anuncia su salida del PRI luego de más de treinta años de militancia.
El documento, redactado con la mesura de quien cuida cada palabra, evita señalar culpables y apela a la congruencia ideológica. Sin embargo, en política, los comunicados no se leen por lo que dicen, sino por lo que no dicen.
Américo construyó su trayectoria en las formas más clásicas del priismo: desde ser hijo del maestro Memo, así como el recorrido colonia por colonia, el voto casa por casa, la cercanía territorial.
Es, en muchos sentidos, el perfil del militante de escaló posiciones a fuerza de trabajo, presencia y perseverancia. Su salida obedece según sus propias palabras, a alguien que ya no se reconoce en el rumbo que toman quienes hoy conducen las instituciones del partido.
Eso, traducido al político simple, significa una cosa: el PRI en Veracruz ya no le ofrece futuro electoral viable.


En la política veracruzana, el nombre de Américo Zúñiga ya circula asociado a Movimiento Ciudadano. Y tiene todo el sentido.
La agrupación naranja se ha convertido en el refugio natural de los políticos con capital que han quedado huérfanos de partido, y que buscan una plataforma con presencia nacional sin el peso histórico del tricolor ni la rigidez ideológica de otras opciones.
Ahí está la ironía: Movimiento Ciudadano lo recibirá con gusto como militante, como operador, como voz con arraigo en Xalapa. Pero recibirlo es una cosa; abrirle las puertas de una candidatura, es otra muy distinta.


Y aquí es donde el cálculo de Américo enfrenta su mayor obstáculo, pues Movimiento Ciudadano tiene una filosofía de selección de candidatos que pocos comprenden desde afuera: las candidaturas, especialmente las federales, se reservan prioritariamente para quienes han construido su trayectoria dentro del partido naranja.
No basta con tener presencia, no basta con el reconocimiento ciudadano, y —esto es clave— no basta siquiera con tener el capital político suficiente para ganar. La pregunta que MC se hace internamente no es ¿puede ganar?, sino ¿se lo ganó dentro de nosotros?
Américo Zúñiga, con toda su experiencia y su red construida durante tres décadas, arribaría a MC como un recién llegado y en ese partido, los recién llegados, por más currículum que traigan bajo el brazo, difícilmente brincan a la primera fila de las candidaturas plurinominales o de mayoría relativa al Congreso de la Unión.


Hay que decirlo con claridad: Américo tiene en Xalapa el reconocimiento suficiente para competir por una diputación federal con posibilidades reales de victoria. Conoce el territorio, tiene estructura, y su imagen le genera credibilidad en sectores donde otros candidatos de escritorio fracasan.
Pero el problema no es la elección, el problema es la interna.
Para que MC le ofrezca una candidatura federal, Américo tendría que sortear un proceso de selección diseñado para premiar la lealtad y la construcción orgánica dentro del partido naranja. Ahí, sus treinta años en el PRI no cuentan como mérito; en todo caso, cuentan como antecedente que genera suspicacias.


La pregunta legítima es: ¿qué gana Américo al sumarse a MC si las candidaturas federales le quedan, por ahora, fuera de alcance?
La respuesta puede estar en el mediano plazo. Construir presencia dentro del partido naranja, demostrar lealtad en procesos locales, posicionarse para una contienda municipal en Xalapa —donde su capital político es más directamente convertible en votos— o simplemente mantenerse activo y relevante mientras el mapa político veracruzano se reconfigura.
Porque Américo, al salir del PRI, no cierra una puerta: abre una sala de espera. Y en política, saber esperar con inteligencia a veces vale más que cualquier candidatura apresurada.
La política veracruzana sigue moviéndose. Y con ella, sus piezas.
Parafraseando la ínclito, la política no es…, va siendo.

¡Qué barbaridad!
deprimera.mano2020@gmail.com