Rogelia López Ocampo
El día de ayer, 20 de junio de 2026, recibimos con mucha alegría la visita de nuestra voluntaria, la doctora Rosa Aurora Rizo López, quien además de impartir una interesante plática sobre el hígado graso, nos ofreció una degustación para enseñarnos lo sencillo que puede ser adoptar una alimentación en favor de nuestro hígado.
La insistencia en este tema obedece al aumento de los casos de hígado graso, situación que en muchas ocasiones está relacionada con el uso de medicamentos que nuestras compañeras deben tomar durante cinco años o por períodos menores. Estos tratamientos pueden ocasionar diversos efectos en otros órganos; sin embargo, no pueden ni deben suspenderse. Afortunadamente, se ha demostrado que una buena alimentación y la práctica regular de ejercicio ayudan a controlar esta condición.
Como decía Hipócrates, padre de la medicina: “Haz que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento”, recordándonos que existen alimentos que contribuyen a preservar y mejorar nuestra salud.
La doctora Rizo insistió en la importancia de atender esta pandemia silenciosa del hígado graso no alcohólico, que afecta principalmente a las mujeres. Según diversas estadísticas, su incidencia es mayor en el sureste del país, particularmente en Chiapas, donde también se ha observado un incremento en los casos de cirrosis hepática. Explicó que el hígado graso puede evolucionar hacia procesos inflamatorios más severos, como la esteatosis hepática, posteriormente a cirrosis y, en casos extremos, a consecuencias fatales.
La ponente también habló de algunos medicamentos que, utilizados con frecuencia o en dosis elevadas, pueden favorecer la aparición del hígado graso, entre ellos:
• Antiinflamatorios como naproxeno, diclofenaco e ibuprofeno.
• Paracetamol en dosis altas y durante períodos prolongados.
• Clorpromazina, sulfacetamidas y eritromicina.
• Medicamentos oncológicos como anastrozol y tamoxifeno.
• Tratamientos herbolarios sin supervisión médica.
Para prevenir o disminuir la aparición del hígado graso, la doctora Rizo recomendó una alimentación alcalina rica en hojas verdes, agua alcalina, cítricos y probióticos. Asimismo, sugirió consumir tres tazas de café orgánico al día por sus propiedades benéficas y utilizar curcumina bajo supervisión profesional debido a su efecto antiinflamatorio.
También comentó que existen tratamientos recientes que prometen revertir el hígado graso, aunque su costo suele ser elevado.
Agradecemos profundamente a la doctora Rosa Aurora Rizo López por su valiosa participación. Al término de la charla disfrutamos de un delicioso desayuno consistente en fruta, ensalada de espinacas, lechuga, pepino, atún y aceite de oliva, acompañado de café orgánico y una rebanada de pan de avena con higo.
Además, tuvo la gentileza de rifar una consulta entre las asistentes.
Satisfechas, motivadas y enriquecidas con nuevos conocimientos para cuidar nuestra salud, nos despedimos hasta nuestra próxima reunión, programada para el 27 de junio.



