Jair Clodoaldo Xilotl Sánchez

queganeMéxico

Si alguien tiene la responsabilidad de los triunfos o de las derrotas en las organizaciones políticas son éstas y quienes ejercen el poder, pues la gente quiere resultados, espera verlos y pronto, y lo que aparece es su verdadero yo, veamos.

Sean los funcionarios federales, estatales o municipales, incluidos ediles o aquellos que llegaron por elección popular de manera directa o indirecta; no hay que voltear a otro lado para identificar a quien le corresponde cargar con los laureles del triunfo o con las críticas por la derrota, es decir, sin incluir el trabajo político de los aspirantes y candidatos, esa es harina de otro costal, un trabajo político que ya no se hace, el de la cercanía con la gente, el ganar simpatizantes e ir sumando voluntades, se ha olvidado y vuelto nuevamente a la fuerza avasallante del partido con el poder, igual, igualito que en el priismo, los ungidos se concentran a mostrarse como personajes de televisión, impuestos y sin carisma ni trayectoria política.

Cada ideología con su formato porque para todos hay, aunque muy idéntico.

No crea que el sombrero o el paliacate son improvisados, todo está debidamente calculado; ahora los del poder, de cualquier nivel, con el chalequito han cometido errores garrafales al llevar al candidato a escenarios en donde nunca debieron estar, jitomates o huevos rancios les han tocado por esos atrevimientos.
Pero volviendo al tema, la idea que plasmo no es describir el papel del candidato, sino resaltar el trabajo gubernamental como efecto visible para el votante.

Los resultados del ejercicio del poder, el costo-beneficio de quienes tienen el poder y ese efecto se lo trasmiten a su candidato, bueno o malo, de hoy, de ayer o antier, la gente recuerda principalmente las pifias, los errores, los desplantes, la inacción y principalmente las cuentas poco claras, las camionetas machuchonas se notan, la nueva casa, la pavimentación de la calle del alcalde, o el acceso al rancho del secretario, son historias recurrentes.

En este momento de nuevos partidos y su arduo trabajo para encajar en la opinión pública realizo un ejercicio somero de identificación, en el caso del distrito de Coatepec local, los alcances del trabajo del oficialismo, sea este político o gubernamental, a la sazón de sus flamantes representantes.

Morena logró llegar a territorio de la montaña alta y allá, obtuvo el triunfo en tierra priísta de muchos años, tal vez y solo tal vez, el efecto en ese territorio lo puedan mantener.

Aún así, al bajar la montaña encontramos el efecto del político novel, el que escucha el canto de las sirenas, y ahí aparece Cosautlán y Teocelo, municipios en donde pudo haber crecido el efecto del proyecto cuatroteista pero no, prefirieron los reflectores temporales y cometieron yerros que costarán los votos, ni el alcalde de Cosautlán o la de Teocelo pueden asegurarle el triunfo a la dirigencia morenista, no han trabajado bien, más bien no han trabajado y la ciudadanía lo sabe.

Así que, Morena dependerá solamente de tres municipios para sostener un distrito, mientras que la oposición en los zapatos del partido que gusten tendrán a la mayoría de las demarcaciones municipales para intentar convencer que su candidato es la mejor propuesta para el poder legislativo federal y local.

Ya de los diputados actuales ni hablamos, el federal y el local, tienen un trabajo nulo hasta ahora en la zona, no solo eso, al diputado federal se le fue el proyecto por el que traicionó a Morena en la elección municipal pasada, así de turbias están las aguas de los representantes legislativos actuales.

Coatepec es un territorio abierto, tal vez y solo tal vez sea distinto el federal, pero para eso habrá que ver con la influencia de la oposición en la zona de Perote, en una de esas el oficialismo anda perdiendo los dos, ya lo veremos después si el altísimo nos lo concede, el triunfo de México ante Inglaterra, que así sea.