
Salvador Muñoz
Los Políticos
Este 15 de julio, 199 alcaldes veracruzanos salieron de Palacio de Gobierno con una deuda menos. Y quizás con un problema más porque ahora sí tendrán que responder.
Durante años, para muchos ayuntamientos hubo una explicación financiera a la mano cuando el ciudadano preguntaba por qué no se hacía la calle, por qué no alcanzaba para mejorar servicios, por qué las participaciones llegaban recortadas o por qué las finanzas municipales parecían respirar con un pulmón menos… La bursatilización. Ese yugo que desde 2008 fue apretando las finanzas de 199 municipios veracruzanos. Pues se acabó.
Así que desde este 15 de julio también empieza otra cuenta. La de los alcaldes con sus gobernados. Ya no estará la bursatilización para explicar por qué no. Ahora tendrán que explicar por qué sí:
Por qué sí hay que hacer obra. Por qué sí deben mejorar servicios. Por qué sí deben administrar mejor. Y sobre todo, dónde van a terminar los recursos que antes salían de sus participaciones federales para pagar una deuda heredada desde los tiempos de Fidel Herrera Beltrán porque habrá que llamar a las cosas por su nombre.
La bursatilización nació durante el fidelato, envuelta, como muchas decisiones de aquella época, en palabras financieras bastante elegantes:
Que si ingeniería financiera. Que si flujo futuro. Que si monetización. Que si bursatilizar ingresos. Palabras muy sofisticadas para decir algo bastante sencillo: Tomar dinero del futuro.
El problema fue que el futuro llegó. Llegó con alcaldes priistas. Panistas. Perredistas. Morenistas. Naranjas. Verdes. Y probablemente con alguno que ya cambió tantas veces de partido que ni él recuerda bajo qué siglas comenzó a pagar.
La deuda nunca preguntó colores. Cobraba. Fidel se fue. Llegó Javier Duarte. Después Miguel Ángel Yunes. Luego Cuitláhuac García. Y la bursatilización seguía allí pegada a las participaciones de los municipios como esas deudas familiares que nadie recuerda quién contrató, pero que todos terminan pagando.
Estaba previsto que el esquema siguiera hasta 2030. Cinco años más de descuentos. Cinco años más de participaciones comprometidas. Cinco años más con el yugo apretando. Hasta que el gobierno de Rocío Nahle decidió meterle mano al asunto. Y aquí hay un detalle que no debiera pasar inadvertido.
Se convocó a todos los ayuntamientos. A todos. Sin importar partido. Sin preguntar quién era aliado. Quién opositor. Quién aplaudía. Quién criticaba. El problema era financiero. Y era de los municipios. De 199 de ellos, para ser exactos. El 94 por ciento de los ayuntamientos veracruzanos. Había que alinear cabildos. Acuerdos. Congreso. Finanzas. Voluntad política. Porque una cosa es anunciar que se va a desatar un nudo y otra muy distinta encontrar la punta de un nudo que lleva 18 años apretándose.
La ingeniería financiera del Gobierno estatal finalmente liquidó el pasivo. Todo.
“Lo hicimos todos, ya no deben nada”, celebró Rocío Nahle en Palacio de Gobierno.
Y la frase tiene un peso mayor cuando se recuerda que apenas en 2025 su administración había liquidado una deuda de alrededor de 30 mil millones de pesos con el SAT.
Primero, orden en las finanzas estatales. Ahora, oxígeno para las municipales.
Y en esta operación habrá que reconocer también el trabajo del Congreso del Estado y la mano política del secretario de Gobierno, Ricardo Ahued Bardahuil. Porque poner de acuerdo a tantos municipios, cabildos y colores no es poca cosa. Menos en Veracruz.
El yugo terminó. La bursatilización murió. Descanse en paz. Ahora vienen los alcaldes. Y ésa será otra historia. Porque tendrán más margen financiero. Más oxígeno. Más posibilidades. Y también menos pretextos.
Tendrán que cobrar mejor el predial. Mejorar ingresos propios. Cuidar el gasto.
Hacer obra útil. Atender rezagos. Y evitar esas ocurrencias de relumbrón que se ven preciosas desde el dron, generan tres reels, siete entrevistas y al año siguiente nadie sabe para qué demonios sirvieron.
Nahle ya advirtió que el Congreso no estará para autorizar nuevos endeudamientos bancarios. Y qué bueno porque sería el colmo: Durante 18 años, los municipios cargaron una soga financiera al cuello. Este 15 de julio, 199 alcaldes salieron de Palacio de Gobierno sin ella. Salieron con una deuda menos. Pero también con una excusa menos. Ahora sí, a trabajar!



