Salvador Muñoz
Los Políticos
En política hay quienes cambian de camisa, de partido, de bancada… y hay quienes cambian de oficina.
¡Ah! Y luego está Morena… donde cambian de asiento sin levantarse del juego.
Porque si algo dejó claro el movimiento entre Claudia Tello y Raquel Bonilla es que en Veracruz no hubo bajas, no hubo altas, no hubo renuncias, no hubo despidos… hubo enroque. Como en el ajedrez.
Sí, ya hubo otros cambios en el gabinete de Rocío Nahle. Ahí están las salidas del doctor Valentín Herrera de Salud, de «La Nena» de la Reguera en Turismo; los ajustes en Sefiplan y la Contraloría; los movimientos en Desarrollo Social, Infraestructura, el Instituto de Pensiones o la propia Comunicación Social cuando Adriana Muñoz dejó el cargo para buscar una regiduría.
Pero éste es distinto.
Porque, por primera vez, todos ganan.
Claudia Tello dejó la Secretaría de Educación para regresar al Senado.
Raquel Bonilla dejó el Senado para llegar a la SEV.
Nadie terminó en la banca.
Nadie se fue a su casa.
Nadie quedó «a disposición».
Todos siguieron dentro del tablero.
El mensaje de Rocío Nahle fue tan claro que casi pudo escucharse el roce de las piezas sobre el mármol:
—Jaque…
Y movió una.
Porque, más allá de si la gestión de Claudia Tello dejó contentos o no a los sindicatos, a los maestros, a los padres de familia o a quienes hacen fila en la SEV desde antes de que cante el gallo, la Gobernadora construyó una narrativa muy distinta.
Aquí nadie pierde.
Aquí nadie sale del proyecto.
Aquí sólo cambian de casilla… hasta que ella decida otra cosa.
Es una manera elegante de evitar la palabra «remoción». Nadie fue sacrificado. Nadie fue castigado. Nadie fue enviado a la congeladora. Una pasó del escritorio verde de la SEV al escaño del Senado; la otra dejó el Senado para ocupar una de las dependencias con mayor peso político y presupuestal del estado.
Como esos elevadores panorámicos donde unos bajan y otros suben… pero ninguno abandona el edificio.
Y eso también manda un mensaje hacia adentro del gabinete.
Porque si alguien esperaba ver cabezas rodando, tendrá que seguir esperando.
Nahle parece decirles a sus colaboradores algo muy parecido a esto:
«Aquí el tablero lo acomodo yo.»
Y quizá esa sea la verdadera noticia.
No Claudia.
No Raquel.
Sino la mano que mueve las piezas.
Porque los gobernadores también comunican con sus silencios y con sus nombramientos.
Un cambio de gabinete puede ser un regaño. Puede ser un premio. Puede ser una negociación. O puede ser una demostración de autoridad.
Este último movimiento tiene más aroma a eso.
La Gobernadora recordó que las piezas no se mueven solas.
Las mueve quien tiene la mano sobre el tablero.
Y si este enroque dejó una enseñanza, es que en Veracruz ya no basta con preguntarse quién sale del gabinete. Sino la suerte que tendrá la pieza porque al menos el más reciente, en el tablero de Rocío Nahle, las piezas no se retiran… simplemente cambiaron de casilla.




