Alan Sayago Ramírez

Una Visión Ciudadana

Hay gobiernos que dejan obras; otros dejan discursos. Y luego está Xalapa, donde parece que la principal política pública consiste en organizar carreras atléticas. Cada fin de semana aparece una nueva convocatoria para correr cinco o diez kilómetros, mientras los ciudadanos llevan años participando, sin inscribirse, en la carrera de obstáculos más grande del municipio: llegar a casa sin caer en un bache.

Que quede claro: el deporte no es el problema. Correr es salud, convivencia y prevención. Ojalá hubiera más personas activándose físicamente. El problema comienza cuando el Ayuntamiento parece haber confundido el Plan Municipal de Desarrollo con el calendario de un club de corredores, como si una meta inflable pudiera sustituir kilómetros de pavimento destruido.

En administración pública existe un principio elemental: primero se atienden las necesidades básicas y después vienen las actividades complementarias. Se llama jerarquización de problemas públicos. Traducido al español xalapeño significa algo muy sencillo: antes de regalar una medalla, arregla la calle por donde va a pasar el ganador.

Resulta fascinante la eficiencia institucional para organizar un evento deportivo. En cuestión de días aparecen permisos, logística, difusión, cierres viales, templete, hidratación, patrocinadores y hasta fotografías oficiales perfectamente iluminadas. En cambio, para tapar un bache pareciera que primero debe alinearse Mercurio retrógrado con el presupuesto municipal y, si sobra tiempo, quizá llegue una pala.

La movilidad urbana no se mide por la cantidad de carreras organizadas, sino por la calidad de la infraestructura vial. Un bache no es un simple hueco en el pavimento; es una falla de política pública. Es dinero que pierde el ciudadano en llantas, amortiguadores y suspensiones. Es un motociclista que arriesga la vida, un ciclista obligado a invadir carriles y una ambulancia que reduce su velocidad porque el camino parece más una pista de motocross que una avenida.

Mientras tanto, la narrativa oficial insiste en que la ciudad avanza. Y sí, avanza… pero despacito, porque cualquier conductor que rebase los treinta kilómetros por hora corre el riesgo de dejar media suspensión en el siguiente hoyo. Tal vez esa sea la verdadera estrategia de seguridad vial: no hacen falta reductores de velocidad cuando el pavimento ya hace el trabajo.

Hay un concepto muy utilizado en evaluación gubernamental: eficacia. Consiste en verificar si las acciones del gobierno realmente resuelven el problema para el cual fueron diseñadas. Bajo ese criterio, organizar veinte carreras no mejora un solo metro de pavimento. Es como pintar la sala mientras la casa tiene una fuga de agua. Se ve bonita la fotografía, pero el problema sigue creciendo debajo del piso.

Quizá el Ayuntamiento debería innovar. Si ya domina la organización de carreras, podría lanzar la primera competencia nacional de “Esquiva el Bache 2026”. Categoría libre para automovilistas, ciclistas y motociclistas. El ganador sería quien logre cruzar Xalapa sin cambiar una llanta, sin desalinear la dirección y sin aprender nuevas groserías en el trayecto. Esa sí tendría participación récord.

Lo preocupante no es que existan eventos deportivos. Lo preocupante es cuando la agenda pública parece privilegiar aquello que genera aplausos inmediatos sobre aquello que mejora la vida cotidiana. La infraestructura vial no da tantas fotografías para redes sociales, pero sí produce algo mucho más importante: seguridad, movilidad, productividad y confianza ciudadana. Eso también debería dar votos… aunque no venga acompañado de una playera conmemorativa.

Porque gobernar no consiste en cortar listones ni en dar el disparo de salida. Gobernar consiste en decidir correctamente qué problema atender primero. Y en una ciudad donde cada bache tiene más antigüedad que algunos programas municipales, quizá ya sea momento de cambiar la ruta. Menos carreras para la foto y más kilómetros de pavimento para la ciudadanía. Al final, los xalapeños no queremos llegar primero a la meta; nos conformamos con llegar al destino sin pasar por el taller mecánico
Alan Sayago Ramírez.
Delegado de la asociación política Estatal GAMEC, licenciado en Derecho, maestro en política y gestión pública y Doctorante en Derecho.
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