
Ángeles González Ceballos
Tras la desaparición y posterior asesinato de Guillermo Jaffet Hidalgo Ortiz y de su esposo, Salvador Zafar, la hermana de una de las víctimas, Deyra Corey Hidalgo Ortiz, narró todo el proceso marcado por graves omisiones hasta que les entregaron los cuerpos.
En conferencia de prensa, denunció que desde la desaparición hubo dilaciones en la investigación y episodios de revictimización por parte de las autoridades durante la identificación de los cuerpos, uno de los cuales era de nacionalidad estadounidense y por ende, el FBI se mantiene al tanto de las investigaciones.
Proveniente del municipio de Acayucan, Deyra detalló que las víctimas habían vivido años en Chicago, Estados Unidos, antes de mudarse a la Ciudad de México para empezar una nueva etapa.
A pesar de la gravedad de los hechos, aseguró que jamás recibió una notificación oficial sobre la desaparición de Guillermo y su esposo.
La Fiscalía le informó que la desaparición ocurrió el 20 de mayo y que la ficha de búsqueda se difundió el día 23, pero fue por medio de las redes sociales que ella y su familia se enteraron de los hechos, dado que ninguna persona cercana a su hermano los contactó para darles a conocer lo que estaba pasando.
Más tarde, una persona identificada como Bernardo, le dijo ser amigo de su hermano, aunque la familia no lo conocía, al principio le concedieron un voto de confianza, pero ante la escasez de información y la sugerencia que les hizo de no viajar de inmediato a la Ciudad de México, despertaron sus sospechas.
A esto se sumó la declaración de una mujer llamada Paulina N, quien aseveró que la familia no se comunicaba con el joven; versión que fue desmentida por Deyra, toda vez que mostró evidencias de una videollamada realizada con su hermano el 15 de mayo, sólo cinco días antes de que desaparecieran.
El 3 de junio, la hermana de la víctima se trasladó a la Ciudad de México y cuando se presentó en la Fiscalía de Personas Desaparecidas, le impidieron el acceso al expediente argumentando que ella no había promovido la denuncia formal, lo que la obligó a contratar a un abogado para involucrarse en el proceso.
Tras recorrer diversas dependencias forenses sin hallar respuestas, el 17 de junio la citaron en Lerma, Estado de México, para que acudiera a identificar un cadáver localizado en unas cabañas de La Marquesa.
En el sitio, Deyra identificó a Guillermo por medio de tatuajes y una cirugía previa en la mano izquierda, y momentos después reconoció también el cuerpo de Salvador, esposo de su hermano.
En ese trance, remarcó que no contó con el acompañamiento de ninguna de las personas que decían ser amigas cercanas de la pareja.
A pesar de haberlos identificado, las autoridades no le entregaron los restos argumentando la necesidad de realizar exámenes de ADN.
Ante la avanzada edad de sus padres y los problemas de salud de su madre, tuvo que movilizar a su padre desde Veracruz hasta Lerma para la toma de las muestras genéticas.
Los peritajes arrojaron un 99.1 por ciento de certeza en el parentesco; sin embargo, la mujer denunció que la obligaron a realizar un nuevo reconocimiento del cuerpo antes de hacerle la entrega definitiva para darle sepultura.
Deyra Hidalgo recriminó que durante todo el trayecto su familia sufriera revictimización, además de señalar que la opinión pública sólo escuchó la versión de terceros, ignorando el dolor y los obstáculos soportados por sus padres y seres queridos.
Al tratarse de un homicidio, la investigación se mantiene abierta aunque Guillermo ya fue sepultado.
La hermana de la víctima ha viajado en tres ocasiones a la Ciudad de México para revisar el avance de las carpetas y garantizó que no detendrá su exigencia de justicia.
En las indagatorias existe una labor coordinada entre instituciones de México y Estados Unidos, dado que Salvador Zafar contaba con la ciudadanía estadounidense.
En el seguimiento colaboran la Embajada de Estados Unidos en México y el Buró Federal de Investigaciones (FBI) junto con la Fiscalía General de la República y la Fiscalía de Personas Desaparecidas.
Finalmente, agradeció el acompañamiento de un pequeño grupo de amigos de su hermano y el respaldo de los colectivos Buscándote con Amor y el liderado por Marcos Velás, reiterando que dará seguimiento al caso hasta que se castigue a los responsables del doble crimen.



