Enrique Yasser Pompeyo

Mesa de Redacción

La decisión del Ayuntamiento de Coatepec de fortalecer las acciones en favor del bienestar animal representa un paso importante hacia una convivencia más responsable entre la ciudadanía, el medio ambiente y los animales.

Como se recordará, el pasado 14 de mayo de este año, en la Novena Sesión Ordinaria de Cabildo, el alcalde Jorge Ignacio Luna Hernández, la Síndica Única Stephanie Platas Osorio, así como las y los integrantes del Ayuntamiento de Coatepec, aprobaron por unanimidad el Reglamento de Bienestar y Protección Animal para el Municipio de Coatepec.

La propuesta fue presentada ante Cabildo por la Síndica Única, Stephanie Platas Osorio, con el objetivo de dotar al municipio de un marco normativo acorde con la Ley Número 876 de Protección de los Animales para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, legislación que establece disposiciones de orden público orientadas a garantizar el bienestar, la salud y el trato digno hacia los animales.

Este instrumento legal tiene la finalidad de proteger a todos los animales, domésticos y silvestres que estén de forma permanente o transitoria en el estado de Veracruz, además define los actos de crueldad hacia los animales y obliga a las autoridades a prevenirlos, con sanciones basadas en el código penal.

En ese contexto, el anuncio de que el reglamento municipal contempla sanciones para quienes incumplan las disposiciones relacionadas con la pirotecnia refleja que la administración encabezada por Jorge Ignacio Luna Hernández busca que las normas no queden únicamente en el papel.

El alcalde fue claro al señalar que las sanciones serán progresivas, iniciando con amonestaciones y escalando conforme lo establece el Reglamento de Ecología, Medio Ambiente y Protección Animal.

También dejó en claro que la prioridad del gobierno municipal no es castigar, sino fomentar el diálogo, generar acuerdos y crear conciencia entre la población sobre los efectos que la pirotecnia provoca en los animales.

La transformación de una comunidad comienza con la sensibilización y la educación, pero también requiere reglas claras y mecanismos que garanticen su cumplimiento. De poco serviría contar con un reglamento moderno si no existiera la voluntad de aplicarlo cuando las circunstancias lo exijan.

Reducir el uso de la pirotecnia no solo beneficia a perros y gatos, sino también a personas con autismo, con hipersensibilidad al ruido, adultos mayores y familias que buscan un entorno más seguro y tranquilo. La postura del Ayuntamiento envía un mensaje claro: primero el diálogo, después la aplicación responsable de la ley si es necesario.

Esa combinación entre conciencia ciudadana y cumplimiento del reglamento puede convertirse en una herramienta eficaz para construir una cultura de mayor respeto hacia los animales y hacia el entorno.

Cuando sociedad y gobierno trabajan en el mismo sentido, las políticas públicas dejan de ser simples normas para convertirse en verdaderos instrumentos de bienestar colectivo.

El reto ahora será que estas disposiciones se apliquen con imparcialidad y que la ciudadanía haga suya esta causa.

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