NdelaR

Resulta que ahora hubo otro acceso no autorizado al portal de CONOCER, con credenciales de administrador, y alguien aprovechó para llevarse información.

Pero lo verdaderamente hermoso de esta historia es que los hackers dejaron su tarjeta de presentación: “Hacked by Chinafans”.

O sea, ni siquiera fue un “ups, se nos metieron”.

No.

Entraron, hicieron lo que tenían que hacer, dejaron su firma y todavía nos cerraron el changarro. Porque, al parecer, en esta Cuarta Transformación hasta los hackers tienen más capacidad de organización que la administración pública.

Y mientras tanto seguramente ya viene el comunicado oficial:

«“No fue hackeo. Fue una intervención tecnológica de carácter soberano.”»

O quizá:

«“La página no está caída, está temporalmente en pausa por motivos de seguridad.”»

Y si de plano se complica:

«“Es un ataque de los conservadores neoliberales, enemigos del pueblo y probablemente de Felipe Calderón.”»

Porque ésa es la magia de la 4T: cuando algo funciona, es gracias a la transformación; cuando algo falla, es culpa de alguien más.

El problema no es solamente que hayan vulnerado un portal.

El problema es que estamos hablando de sistemas que manejan información y que deberían contar con controles mínimos de seguridad.

Y mientras tanto, en Palacio:

—¿Hackearon el sistema?

—Sí.

—¿Tenemos respaldo?

—Sí.

—¿Y seguridad?

—También.

—¿Entonces qué pasó?

—Pues… entraron.

Ah, bueno. Excelente administración.

Ya sólo falta que mañana salga alguien a decir que “hackearon al gobierno, pero moralmente no nos hackearon”.

Porque podrán llevarse los datos, tumbar las páginas y exhibir las vulnerabilidades…

pero la transformación sigue intacta.

Bueno… si alguien consigue la contraseña, que avise.