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Boca del Río
La crisis interna del Partido Acción Nacional en Veracruz sumó un nuevo episodio y empieza a tomar tintes de DesPANdada, luego de que Mariana Dunyaska García Rojas presentó formalmente su renuncia irrevocable tras 25 años como militante activa y más de tres décadas vinculada al blanquiazul.
La exdiputada federal y local entregó este 19 de agosto ante el Comité Directivo Estatal del PAN en Veracruz los documentos mediante los cuales solicita su baja del Registro Nacional de Miembros. En ellos establece que su decisión tiene efectos a partir del 18 de agosto.
La salida de García Rojas no se limita a una separación administrativa. En la carta dirigida al presidente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, sostiene que las dirigencias nacionales, estatales y municipales se han alejado “de manera irreparable” de los principios, valores y espíritu democrático que históricamente dieron identidad al partido.
La exlegisladora endurece todavía más su señalamiento al afirmar que Acción Nacional fue “secuestrada por un grupo en particular” y acusa que la ambición y el afán de control derivaron en decisiones que rompieron la confianza con la sociedad y provocaron desencanto entre los ciudadanos.
También señala que las irregularidades fueron denunciadas ante las instancias partidistas, pero acusa que las autoridades internas hicieron “oídos sordos”. Su diagnóstico apunta directamente al reparto del poder dentro del PAN: sostiene que ya no se privilegian el trabajo, la trayectoria ni los resultados y que, en cambio, “prevalecen las castas familiares y las componendas de intereses fácticos”.
Mariana Dunyaska García inició como simpatizante de Acción Juvenil en 1992 y se convirtió en militante activa en febrero de 2001. Durante su trayectoria ocupó, entre otras responsabilidades, las de consejera nacional y estatal, secretaria estatal de Promoción Política de la Mujer y secretaria de Vinculación con la Sociedad en Boca del Río, además de desempeñarse como diputada federal en dos ocasiones y diputada local.
Su renuncia cobra especial relevancia por producirse en medio de una cadena de salidas de cuadros panistas en Veracruz, entre ellas la reciente separación de Humberto Alonso Morelli, exalcalde de Boca del Río, lo que profundiza la percepción de fracturas dentro del partido ante la nueva conducción estatal.
García Rojas asegura que se marcha “con la frente en alto” y sostiene que su compromiso no está con las siglas ni con “estructuras enquistadas en el poder”, sino con los principios que aprendió a defender y con las familias veracruzanas.
La nueva baja vuelve a colocar bajo presión a la dirigencia panista veracruzana. Lo que hasta hace unas semanas podían considerarse renuncias aisladas comienza a dibujar un problema mayor para Acción Nacional: la DesPANdada ya no solamente implica perder militantes, sino cuadros con años de trayectoria, cargos públicos y presencia política en uno de los principales bastiones históricos del partido en Veracruz.




