Enrique Yasser Pompeyo
Mesa de Redacción
En tiempos en los que la información circula con enorme rapidez, la transparencia de los gobiernos municipales adquiere un valor fundamental.
Por ello, cuando una publicación periodística señala presuntas irregularidades, lo mínimo que se espera es que los datos puedan ser comprobados y contrastados con documentos oficiales.
En el caso del Ayuntamiento de Xalapa, la Dirección de Recursos Humanos salió al paso de una información que señalaba que dos personas identificadas como presuntos asesores de la Presidencia Municipal continuaban desempeñando dichos cargos y percibiendo altos salarios.
La aclaración oficial es contundente: Álvaro de Jesús Ávalos Caiceros y Pamela Sánchez Aburto dejaron de formar parte de la administración municipal desde el pasado 15 de enero de 2026.
De acuerdo con los soportes documentales de la Dirección de Recursos Humanos, ambos causaron baja definitiva en esa fecha, por lo que actualmente no mantienen relación laboral con el Ayuntamiento.
Este hecho coloca sobre la mesa un asunto que va más allá de una simple aclaración administrativa: la responsabilidad de informar con precisión.
Cuando una publicación presenta como vigente una situación que, de acuerdo con la documentación oficial, dejó de existir meses atrás, se corre el riesgo de construir una percepción equivocada sobre el manejo de los recursos públicos y sobre el desempeño de una administración.
La transparencia no consiste únicamente en responder cuando surge una controversia. También implica contar con mecanismos institucionales capaces de acreditar, mediante documentos, cuál es la situación real de los servidores públicos y exservidores públicos.
En este caso, el Ayuntamiento de Xalapa, a través de su Dirección de Recursos Humanos, ofrece una explicación sustentada en sus propios registros.
Por ello, antes de dar por cierta cualquier versión que pretenda cuestionar el trabajo de la administración municipal encabezada por Daniela Griego Ceballos, resulta indispensable acudir a las fuentes oficiales, revisar fechas y contrastar la información.
La crítica a un gobierno es necesaria y saludable en una sociedad democrática, pero pierde valor cuando se apoya en datos incorrectos, desactualizados o presentados fuera de contexto.
Cuestionar al Ayuntamiento es legítimo; hacerlo con información falsa o imprecisa, en cambio, puede convertirse en un intento de afectar injustamente el trabajo institucional.
La respuesta de Recursos Humanos demuestra que, frente a señalamientos públicos, existen documentos y registros que permiten aclarar los hechos.
Precisamente ahí radica la importancia de la transparencia: que la opinión pública pueda conocer la realidad a partir de información verificable y no de versiones que, por falta de rigor, terminan generando desinformación.
El Ayuntamiento de Xalapa tiene la obligación de rendir cuentas y la ciudadanía tiene todo el derecho de exigirlas. Pero esa exigencia debe partir de hechos comprobables.
En un escenario donde abundan las publicaciones y circulan rápidamente las acusaciones, la mejor defensa de una administración pública no son los discursos, sino los documentos, los resultados y la capacidad de aclarar oportunamente cualquier señalamiento.
La información oficial, en este caso, deja claro que los dos ciudadanos mencionados ya no forman parte de la nómina municipal desde el 15 de enero de 2026. Ese dato debe ser considerado por quienes buscan evaluar objetivamente el desempeño de la administración de Daniela Griego Ceballos.
Porque en Xalapa, como en cualquier gobierno democrático, la transparencia debe prevalecer sobre la especulación y los hechos deben imponerse a las versiones que pretenden convertir una afirmación incorrecta en una verdad.
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