Pepe Cortés

Durante años, una parte de la oposición mexicana creyó que para enfrentar a Morena era indispensable sumar partidos. La lógica parecía sencilla: juntar porcentajes, repartir candidaturas y presentar una sola opción en la boleta. El problema es que la política no funciona como una hoja de cálculo. Los votos no se suman automáticamente y mucho menos las identidades. El PAN necesita entender esa diferencia rumbo a 2027: antes de buscar desesperadamente otra sigla que colocar junto a la suya, necesita construir una mayoría social alrededor de sus ideas.

La alianza que necesita el PAN es con la sociedad. Con los ciudadanos que trabajan, emprenden, pagan impuestos y quieren seguridad; con los padres de familia preocupados por la educación de sus hijos; con jóvenes que quieren oportunidades y no dependencia; con profesionistas, comerciantes, campesinos, obreros, maestros, médicos, enfermeras y organizaciones de la sociedad civil que quizá nunca han militado en un partido, pero comparten muchas de las causas que históricamente ha defendido Acción Nacional. Ahí está la alianza que debemos construir.

El error de los últimos años fue confundir oposición con coalición. Parecía que para enfrentar a Morena era obligatorio sentarse primero con otros partidos antes de salir a buscar a los ciudadanos, cuando debería ser exactamente al revés. Primero hay que construir una causa capaz de convocar a millones de mexicanos y después vendrán los votos. La experiencia de Coahuila debe servir como advertencia: cuando un partido comienza a ceder candidaturas, espacios políticos y representación territorial, también empieza a debilitar los liderazgos que deberían mantenerlo competitivo. La factura puede tardar años en llegar, pero termina llegando.

Por eso competir solos no significa aislarnos, significa recuperar la capacidad de convocar. Acción Nacional nació desde la sociedad, no fue creado desde el poder ni como una suma circunstancial de intereses electorales. Durante décadas creció formando ciudadanos, construyendo liderazgos municipales, defendiendo causas y ofreciendo una alternativa política frente al régimen. Esa historia contiene una enseñanza para 2027: el PAN puede abrir sus candidaturas a ciudadanos que compartan sus principios sin necesidad de entregar su identidad a otro partido.

Esa apertura debe comenzar mucho antes de una elección. Hay que incorporar empresarios, académicos, jóvenes, profesionistas, trabajadores, campesinos, activistas y mujeres y hombres con liderazgo en sus comunidades. Hay que buscar a quienes nunca han tenido una credencial partidista, pero están dispuestos a defender la democracia, la libertad, la propiedad, el federalismo, el municipio y la dignidad de la persona. Abrir el partido a la sociedad significa invitar, escuchar, formar y permitir que nuevos liderazgos crezcan desde abajo, no solamente reservar candidaturas cuando ya se necesitan nombres para llenar una boleta.

En vez de andar pensando en alianzas electorales, las dirigencias estatales deberían estar preocupándose por ampliar la estructura territorial del partido, fortalecer a los comités municipales y garantizarles mayores recursos para hacer política todos los días, no solamente durante las campañas. Deberían asegurarse de que los comités municipales estén funcionando, tengan actividad permanente y sean espacios abiertos a todos los ciudadanos. Un partido que quiere volver a crecer tiene que estar presente en los municipios, las colonias y las comunidades, escuchar, organizar y volver a convertirse en un punto de encuentro para quienes quieren participar.

Ampliar la estructura también significa volver a afiliar ciudadanos, formar nuevos militantes y darles espacios reales de participación. Un partido que deja de incorporar personas termina administrando una estructura cada vez más pequeña. No basta con tener un comité registrado en el organigrama. Un comité municipal que no organiza actividades, no forma cuadros, no incorpora ciudadanos y no tiene presencia en su comunidad difícilmente puede construir una estructura electoral competitiva. La reconstrucción del PAN tiene que comenzar desde abajo, municipio por municipio, sección por sección.

Antes de buscar aliados en las dirigencias de otros partidos, hay que salir a buscarlos entre los ciudadanos. Antes de repartir candidaturas, hay que reconstruir comités. Antes de negociar coaliciones, hay que recuperar territorio. La fortaleza de un partido no puede medirse solamente por los acuerdos que consigue en una mesa nacional o estatal, sino por su capacidad para estar presente, organizar ciudadanos y construir liderazgos propios.

En Veracruz tenemos una oportunidad extraordinaria. El 2027 puede convertirse en el momento para renovar liderazgos, recuperar estructura territorial y presentar una nueva generación de candidatos. Algunos serán militantes y otros podrán venir de la sociedad. Lo importante será que representen con claridad aquello que Acción Nacional quiere ofrecerle a México. Abrirse a los ciudadanos no significa renunciar a la identidad, significa invitar a más ciudadanos a compartirla.

La política mexicana necesita una oposición capaz de ofrecer algo más que un acuerdo electoral contra Morena. Necesita una alternativa reconocible: una derecha democrática, moderna y social, que defienda la libertad económica sin olvidar la responsabilidad social; que defienda a la familia y reconozca la centralidad de la persona; que crea en gobiernos limitados, instituciones fuertes y ciudadanos libres. Construir esa alternativa requiere mucho más trabajo que negociar una coalición.

Hay que volver a las colonias, universidades, cámaras empresariales, organizaciones civiles y comunidades. Hay que formar nuevos cuadros, encontrar liderazgos donde hoy no los estamos buscando y volver a convencer. La batalla de 2027 no comenzará cuando se registren las candidaturas, ya comenzó. Se está librando todos los días en las conversaciones de millones de mexicanos que se preguntan quién puede ofrecer una alternativa frente al proyecto político de Morena.

El PAN tiene una oportunidad, pero para aprovecharla debe dejar de preguntarse con qué partido puede aliarse y comenzar a preguntarse con qué ciudadanos puede construir una mayoría. La reconstrucción no vendrá de una mesa de negociación ni de una fórmula electoral. Vendrá de recuperar identidad, territorio, organización y confianza.

La alianza del PAN es con la sociedad.

@pepecortesmx


Pepe Cortés es economista y abogado por la Universidad Veracruzana, con estudios de posgrado en Administración Pública y Control y Fiscalización. Es consejero estatal y miembro de la Comisión Permanente del PAN en Veracruz. Ha ocupado responsabilidades en la administración pública estatal y federal.

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