Pepe Cortés
La historia reciente del PAN en Xalapa es también la historia de un panismo que durante años ha sido relegado. La capital del estado terminó demasiadas veces subordinada a decisiones políticas y electorales tomadas pensando en el tablero estatal, en candidaturas de otros distritos o en acuerdos más amplios. Acción Nacional creció, ganó espacios y construyó poder en Veracruz, pero el panismo xalapeño no siempre creció al mismo ritmo.
El PAN no gana la diputación local de esta zona de Xalapa desde el año 2000, cuando Alfonso Vázquez Cuevas obtuvo la victoria. Desde entonces han pasado candidatos, alianzas y fórmulas que prometieron competitividad, y el resultado ha sido siempre el mismo: derrota. En ese cuarto de siglo, además, la candidatura pocas veces quedó en manos de un militante panista. En 2013 Gabriela Zamudio fue candidata siendo militante del PAN; después vinieron Uriel Flores, proveniente del PRD, en 2016; Belinda Grajales, de Movimiento Ciudadano, en 2018; Dana Zulem Díaz, del PRD, en 2021; y Adriana Rojano, del PRI, en 2024. De las últimas cinco elecciones, cuatro fueron encabezadas por perfiles provenientes de otros partidos.
Esto no significa que alguien gane simplemente por ser panista, ni que ciudadanos sin militancia no puedan representar dignamente nuestras causas. El problema surge cuando la excepción se convierte en regla, elección tras elección. El mensaje para quienes llevan años trabajando dentro del partido termina siendo difícil de explicar: para competir necesitamos buscar afuera. Y así tampoco se construye un partido.
Aquí también existe una responsabilidad que debemos señalar: la de las dirigencias estatales que, durante años, hicieron de Xalapa una pieza de negociación electoral. Cambiaron los dirigentes, cambiaron las alianzas y cambiaron las circunstancias, pero se repitió la misma lógica: ceder la capital para acomodar acuerdos construidos desde una visión estatal. El costo fue acumulándose elección tras elección. Mientras se negociaban candidaturas, el PAN de Xalapa perdió oportunidades para formar cuadros, consolidar liderazgos propios y construir una alternativa competitiva desde la militancia.
Las dirigencias tienen la responsabilidad de construir estrategias, pero también la obligación de evaluar sus resultados. Una alianza puede justificarse si fortalece al partido y permite competir mejor; lo que resulta difícil de sostener es repetir durante años una fórmula que termina debilitando la estructura local sin producir victorias. Cuando una estrategia no funciona, persistir en ella deja de ser estrategia y se convierte en costumbre. Xalapa no puede seguir siendo la candidatura que se entrega para cerrar una negociación en otra parte. La capital también merece ser construida, defendida y competida por el PAN.
Una organización política necesita formar cuadros, dar oportunidades y construir liderazgos propios. Quien toca puertas, participa en campañas, representa al partido en las casillas, defiende nuestros principios y permanece durante las derrotas necesita saber que también existe una ruta para representar algún día al PAN. Después de tantos años es legítimo preguntar: ¿Cuál fue el resultado para el PAN de Xalapa? La respuesta está en las urnas.
Pero tampoco basta con entregar la candidatura de 2027 a un panista. Ningún nombre, por sí solo, reconstruirá lo que dejamos de construir durante años. Sí estoy convencido, sin embargo, de que solamente un panista o un ciudadano simpatizante que comparta nuestros principios, nuestra mística y nuestra forma de entender la política podrá levantar con claridad nuestra voz frente al régimen autoritario de Morena. No se trata solamente de portar unas siglas durante una campaña, sino de creer en aquello que esas siglas representan y estar dispuesto a defenderlo.
Por eso necesitamos una candidatura con identidad, pero también un partido detrás de ella. El PAN se construye en la calle, colonia por colonia, sección por sección y casa por casa. Se construye escuchando a los vecinos, acompañando sus causas y estando presentes no solamente durante una campaña, sino durante los tres años que existen entre una elección y otra.
Acción Nacional nació precisamente de esa convicción. Manuel J. Clouthier no esperó condiciones favorables para recorrer el país y organizar ciudadanos. Luis H. Álvarez y Efraín González Morfín compitieron cuando ganar parecía imposible, defendieron sus convicciones y sembraron ideas sin garantía alguna de triunfo. ¿Se imaginan si se hubieran negado a competir porque “ya todo estaba decidido”? El PAN nunca se habría construido.
Ellos entendieron algo que necesitamos recordar: una campaña no solamente sirve para ganar un cargo, también sirve para construir partido. Cada puerta tocada deja algo, cada ciudadano convencido suma, cada representante de casilla fortalece una estructura, cada joven que participa puede convertirse en dirigente y cada colonia recorrida permite recuperar presencia.
Por eso 2027 no debe comenzar en 2027. Tiene que comenzar ahora. El PAN de Xalapa necesita regresar a las calles, formar cuadros y volver a hablar con los ciudadanos. Necesitamos dejar de esperar que las circunstancias electorales hagan el trabajo que nos corresponde y comenzar a construir desde abajo las condiciones para competir.
Pronto tendremos coordinadores distritales para encabezar estos trabajos en el territorio. Será momento de organizarnos, caminar las colonias, tocar puertas y sumar ciudadanos. Quienes quieran participar todavía están a tiempo. Necesitamos más panistas dispuestos a dar un paso al frente, porque competir también forma cuadros, genera liderazgos y fortalece al partido. A los compañeros que ya decidieron inscribirse les deseo todo el éxito. Estaremos ahí, apoyándolos y trabajando juntos para fortalecer al PAN.
Es tiempo de volver a confiar en nuestra gente. No para cerrar las puertas a la sociedad, sino para tener un PAN suficientemente fuerte como para abrirse a los ciudadanos sin renunciar a su identidad. Es tiempo de que el panismo vuelva a la calle y trabaje para defender aquello en lo que creemos: la Patria, la Familia y la Libertad.
Las victorias se construyen en la calle, sección por sección, colonia por colonia y casa por casa.
No podemos ganar Xalapa si decidimos perderla antes de competir.
@pepecortesmx
Pepe Cortés es economista y abogado por la Universidad Veracruzana, con posgrados en Administración Pública y Control y Fiscalización. Consejero Estatal del PAN en Veracruz.
Nota: Las opiniones expresadas en esta columna son responsabilidad exclusiva del autor y se realizan a título personal.




